Andiamo in Italia (II). Venezia.

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Nuevo día, con nuevo punto de destino: Venezia. El día pasó entre maletas, andenes, conversaciones propias y ajenas y mucha gente en movimiento, de un lugar a otro con un ambiente propicio para lo reflexivo o de todo lo contrario dependiendo de la actitud del pasaje. De la estación Santa María Novella a Firenze Rifredi y tras tres horas de espera nuevo tren para Venize pasando por Bologna, Ferrara, Padova y finalmente llegando a Mestre donde nos hospedamos 2 noches en un albergue. El albergue está nuevo pero la zona estaba en obras con lo que nos perdimos entre vallas, señales y la manera confusa de construir sin adecuar el urbanismo. Dejamos la maleta en la cesta/taquilla de debajo de nuestra litera y decididos fuimos a ver qué había de verdad en los elogios que recibe Venezia.
Venezia Gran CanalYa era de noche cuando cogimos un tren desde Mestre a Santa Lucía yendo en paralelo a la Via della Libertà. A ambos lados de la vía agua, pero desde la ventana del vagón solo veíamos una planicie oscura. Sin duda la forma de llegar por primera vez a Venezia marcó la primera impresión que nos dejó la ciudad al bajarnos del tren. De la salida desde la estación al Gran Canal nos quedó una sensación inolvidable. Personalmente me liberó dejar atrás esa planicie oscura, moteada por gigantes grúas de puerto, de la que antes hablaba y sentir la primera exposición, directa y sin preámbulos, a la vida de una ciudad rodeada de agua. Bullicio, luz, claroscuros si te acercas al agua y gente que pasea y no para de mirar de un lado a otro buscando el rincón y la sorpresa. La sensación de acercarte al Gran Canal en pleamar es similar a acercarte a una orilla que continuamente rebosa, pero lo hace de manera tibia, sin gran ostentación y sin ganas, a priori, de mojarte. Esta primera toma de contacto, muy habitual como habéis comprobado ya en nuestra experiencia en Firenze, nos dejó las impresiones de la Venezia nocturna, llena de turistas que buscan consumir la ciudad, pero que en la que hay hueco para lugares que se intuyen al fondo de un canal y para la posibilidad aún más alta de perderte y salir del sendero del turismo hacia una de  

Piazza San Marcosus callejuelas. Con rumbo a Piazza San Marco pudimos disfrutar de el sestiere di Cannaregio donde vimos puentes de varios tipos que sirven para cruzar pequeños canales, el trasiego de gondoleros bajo la tenue luz del candil de la góndola, numerosos recovecos y edificios con fachadas tocadas por el paso del tiempo. La suerte nos llevó a encarar la Piazza San Marco desde la perspectiva más impactante, entrando por la calle Larga Ascensione y viendo de frente la inmensidad y proporcionalidad de esta plaza cuadrada con la Basilica di San Marco y su campanile de fondo.

Tras disfrutar de San Marco con la luz de la noche, envuelta por el sonido del agua del canal que parece avisar que puede traspasar su límite, decidimos volver hacia la estación. Siguiendo de nuevo las indicaciones pero sin temor de mirar y salir a un lado u otro del camino marcado, pasamos, esta vez sí, por el famoso puente de Rialto llegando a la zona del Campo de San Giacomo donde pese a su rico y generosos olor a comida el ambiente masificado y su estrambótico tono nos llevó a retomar rápidamente el camino. LLegamos al albergue y allí, antes de reconstituirnos con un buen sueño, nos marcamos una ensalada con el toque italiano fresco, sabroso y compacto de una riquísima mozzarella.

Gran Canal desde Ponte de Rialto. Venezia

El agua es vida: lo hace todo, lo inunda todo, lo cambia todo. Venezia está vinculada al agua más que ningún otro sitio donde hayamos estado. Cuando entras en la ciudad te das cuenta que el agua se puede meter en las casas por sus puertas, pero también dentro de la estación de tren sin la necesidad de un secado inminente ni la preocupación de un cartel de ‘peligro-suelo mojado’. LLegamos temprano a Santa Lucía desde Mestre, aún la mayor parte de la ciudad dormía.Esta vez decidimos tomar la opción B y pasear por el sestiere de San Polo con calles más estrechas y menos comerciales donde teníamos que girar el paraguas para pasar. Soportales y plazas con antiguos pozos donde un grupo de italianos junto a un músico de la zona cantan y aplauden canciones típicas, algunas muy reconocidas por nosotrxs como el canto partisano antifascista Bella ciao. También nos encontramos con iglesias de torre cuadrada que hacen resonar las campanas, lugares preciosos, tranquilos a esta hora del día y escondidos del turismo donde el vecindario se resiste a desaparecer. 

Venezia sestiere San Polo. Venezia

Mercato Pesce Rialto. VeneziaEl camino nos dejó en el mercato del pesce de Rialto, una zona de soportales con rejillas en el suelo del que emanaba olor a pescado. Una lástima que fuera domingo y no día de mercado. Desde ahí disfrutamos de las vistas al gran canal, a una zona de embarcadero, con numerosas góndolas, junto a uno de sus palacios de base cuadrada cuya fachada está decorada por unas manos (Support de Lorenzo Quinn) que salen del agua para sujetarla. Salimos del mercado y nos reencontramos con el Campo de San Giacomo y lo que ayer era ruido pasó a ser un lugar agradable donde poder disfrutar de las bóvedas de colores que decoran los portales que rodean la plaza. Cruzamos el puente de Rialto siempre muy transitado y por él accedemos a la ruta marcada hacia San Marco. La entrada esta segunda vez fue diferente, la hicimos por un callejón lateral dando justo a la Piazzetta dei Leoncini y al lateral de la Basilica de San Marco. Allí dos leones de mármol rojo de Rieti, nuestro próximo destino, custodian el pozo. Justo al lado de la Piazzetta pudimos ver la Torre dell’Orologio, cuyo reloj está diseñado por tres círculos concéntricos de diferente simbología, el más grande marca las horas, el intermedio los 12 símbolos zodiacales y el interno las diferentes fases de la Luna y el Sol. Dos gigantes culminan la torre y cada hora tocan una campana de grandes dimensiones.
Viendo la gran Basílica desde fuera llegamos a la conclusión de los innumerables costes que generaría su construcción y consultándolo vimos que se sufragó por medio de una ley de la República de Venezia que obligaba a sus mercaderes a pagar tributos por sus negocios provechosos en favor de embellecer San Marco.

Piazza San Marco(2). Venezia

Basilica San Marco (portada). VeneziaLas cuatro puertas laterales de su fachada principal tienen en sus frontales coloridos mosaicos que narran escenas del transporte del cuerpo del santo desde Constantinopla hasta la Basílica. La puerta principal de bronce está detallada en las arquivoltas de su arco con numerosas esculturas. Nos íbamos acercando a la puerta de entrada y ya una vez dentro del nártex, que viene a ser como una sala anterior al templo, pudimos ver aún más detalles de la riqueza monumental de San Marco: paredes revestidas en mármoles policromados y varias cúpulas cuyos asombrosos mosaicos narran escenas del Antiguo Testamento de forma detallada. Tras la espera, debido a una mala información y organización, no pudimos entrar en el interior ya que había misa en ese momento con lo que pese a que nos dijeron que volvieramos en una hora tuvimos que desistir de visita al interior por falta de tiempo. Aún así la vista del conjunto, con su amplia y perfecta plaza cuadrada, la increíble y monumental basílica, el artesonado de la torre del reloj y el archifamoso campanile, fue una experiencia grandiosa. El paseo posterior por los alrededores del Palazzo Ducale junto a la laguna veneta nos terminó de abrir el apetito lo que nos hizo buscar un sitio para comer algo.

 Palazzo Ducale. Venezia

Ponte di Rialto desde Vaporetto. VeneziaHicimos marcha atrás pasando por la zona de Rialto, donde vimos en las proximidades del Gran Canal lugares donde comer menús turísticos caros y de baja calidad, pero fue cuando nos adentramos más entre calles más estrechas y tras dar marcha atrás desde algún callejón cuando encontramos el restaurante Paradisso donde comimos pasta en abundancia de buena calidad y que pese a encontrarnos con un segundo plato de peor calidad pudimos decir que con el postre salimos indemnes de la que parecía más que posible mala experiencia.Tras comer decidimos dejarnos llevar por toda la línea 2 del vaporetto desde San Marco Vallaresso hasta San Marco Giardinetti, una experiencia que proponemos ya que nos ofreció diferentes visiones de Venezia. La línea 2 te hace un recorrido completo por el Gran canal, desde el que puedes ver desde los innumerables palacios que prácticamente lo delimitan por completo hasta una gran variedad de puentes pequeños o famosos como el de Rialto acordes con la variedad de canales que dan a la arteria principal de la ciudad, pero también te permite hacer una pequeña salida de la zona turistificada cuando en Piazzale de Roma la barcaza apretujada empieza a ser más amplia y comienza a ser Piazza San Marco (3). Veneziadominante el idioma italiano. Allí, en esta zona, ya tienes un leve contacto con la vida de barrio veneciana, con su industria, su puerto, mercado y con zonas de mayor índice de población frente a la Venezia megaconocida y fotografiada. Eres consciente de la dualidad de unos barrios más pobres que ofrecen aire y trabajo a la rica e icónica Venezia. Este recorrido te ofrece la visión más natural sobre la ciudad fuera de la impostada concepción de parque temático. 

Llegamos de nuevo a San Marco. Empezamos a notar el frío de tanta agua recibida y aún así la lluvia no cesa y por el horario además se acercaba el momento de pleamar, apareciendo las primeras pasarelas estratégicamente colocadas. San Marco se preparaba para un episodio de acqua alta y nosotrxs ya algo cansados de un día de mucho camino y paraguas decidimos volver al albergue con la sensación de que pese a llevarnos muchas sensaciones nos dejamos en el camino otras incluso aún mejores. Satisfechos y con ganas de volver de nuevo entramos en el albergue donde una birra italiana junto a una tarrina de tiramisú de formato familiar nos empieza a preparar para el siguiente destino: la provincia de Rieti.

 

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