Miriam Muñoz Martín

Miriam Muñoz Martín

Lunes, 27 Agosto 2018 11:54

Assaig T4. Teatre d'impacte i concepte.

Assaig T4Dissabte passat vam poder gaudir a la plaça del Forn a Berga de l'obra Assaig T4 de la companyia Tràfec Teatre. Es tracta d'una obra que gira entorn de la sensació d'ofec i supervivència en un camp de concentració nazi i com aquests sentiments generats i aquestes vivències, la mateixa història, es perpetuen en el temps amb temes com l'emigració i els refugiats.
Teatre sobri però carregat d'emocions, sense gairebé text, aconsegueix amb el llenguatge corporal ficar-nos en la pell de les persones que van tenir aquestes vivències tan desagradables i contagiar-nos els seus sentiments, els seus pensaments i les seves sensacions. Moviments corporals propers a la dansa contemporània, llenguatge gesticular i un bon muntatge de llum i so són els eixos fonamentals que sostenen l'obra i que generen un ambient de tensió des del minut zero fins al final. Sirenes i el so de màquines d'escriure; llums que enfoquen de sobte i espanten als personatges; mappings amb els nombres de presoners dels camps de concentració però també amb elements figuratius, com és la papallona, que simbolitzen els anhels de llibertat; crits i algunes figures que també actuen de personatges com són les maletes o els cossos fragmentats. Aquesta combinació de peces té el propòsit de portar-nos a experimentar tot el que ens estan mostrant els personatges, els quals actuen com un personatge col·lectiu però sense arribar a una massa uniforme, és a dir, cadascun d'ells és capaç de situar-nos davant el que ell sent en aquest moment amb els matisos suficients com per diferenciar-ho dels quals sent el del costat.
L'oportunitat de poder veure l'obra en un lloc tan proper com és la plaça del Forn considero que va augmentar tot aquest potencial d'ambient que, potser, amb una representació tradicional d'escenari hagués perdut. No vam tenir l'ocasió de veure la representació en el teatre de Berga en 2016, però encara que no dubtem de la seva qualitat, la ruptura de la barrera públic-escenari d'aquesta ocasió va aconseguir aquest punt especial, únic, que va reforçar el missatge i les sensacions.
Per finalitzar, dir que la companyia segueix de gira amb aquesta obra. Podrem tenir l'ocasió de gaudir-los a Girona el proper 31 d'agost dins del FITAG, el 7 de setembre en el Festival Teatrale Nazionale Tracce en Oliveto Citra (Itàlia) i el 22 de setembre dins del Soli pa solim en Rēzeknē (Letònia) i esperem que augmentin dates perquè és una obra que ho mereix. També estarem atents a aquesta companyia que malgrat estar dansant des de fa gairebé 30 anys, ha estat tot un descobriment per a nosaltres i sabem que porten entre mans un altre muntatge que per temàtica no creiem que deixi indiferent a ningú. Teatre de qualitat, dels quals remouen per dins, dels quals van a l'arrel no podem deixar de recomanar-ho.

 

 

(Cast)

El pasado sábado pudimos disfrutar en la plaza del Forn en Berga de la obra Assaig T4 de la compañía Tràfec Teatre. Se trata de una obra que gira en torno a la sensación de ahogo y supervivencia en un campo de concentración nazi y cómo esos sentimientos generados y esas vivencias, la misma historia, se perpetúan en el tiempo con temas como la emigración y los refugiados.
Teatro sobrio pero cargado de emociones, sin apenas texto, consigue con el lenguaje corporal meternos en la piel de las personas que tuvieron esas vivencias tan desagradables y contagiarnos sus sentimientos, sus pensamientos y sus sensaciones. Movimientos corporales cercanos a la danza contemporánea, lenguaje gesticular y un buen montaje de luz y sonido son los ejes fundamentales que sostienen la obra y que generan un ambiente de tensión desde el minuto cero hasta el final. Sirenas y el sonido de máquinas de escribir; luces que enfocan de súbito y asustan a los personajes; mappings con los números de prisioneros de los campos de concentración pero también con elementos figurativos, como es la mariposa, que simbolizan los anhelos de libertad; gritos y algunas figuras que también actúan de personajes como son las maletas o los cuerpos fragmentados. Esta combinación de piezas tiene el propósito de llevarnos a experimentar todo lo que nos están mostrando los personajes, los cuales actúan como un personaje colectivo pero sin llegar a una masa uniforme, es decir, cada uno de ellos es capaz de situarnos ante lo que él siente en ese momento con los matices suficientes como para diferenciarlo de los que siente el de al lado.
La oportunidad de poder ver la obra en un lugar tan cercano como es la plaza del Forn considero que aumentó todo ese potencial de ambiente que, quizás, con una representación tradicional de escenario hubiera perdido. No tuvimos la ocasión de ver la representación en el teatro de Berga en 2016, pero aunque no dudamos de su calidad, la ruptura de la barrera público-escenario de esta ocasión consiguió ese punto especial, único, que reforzó el mensaje y las sensaciones.
Para finalizar, decir que la compañía sigue de gira con esta obra. Podremos tener la ocasión de disfrutarlos en Girona el próximo 31 de agosto dentro del FITAG, el 7 de septiembre en el Festival Teatrale Nazionale Tracce en Oliveto Citra (Italia) y el 22 de septiembre dentro del Soli pa solim en Rēzeknē (Letonia) y esperamos que aumenten fechas porque es una obra que lo merece. También estaremos atentos a esta compañía que pese a estar danzando desde hace casi 30 años, ha sido todo un descubrimiento para nosotros y sabemos que traen entre manos otro montaje que por temática no creemos que deje indiferente a nadie. Teatro de calidad, de los que remueven por dentro, de los que van a la raíz no podemos dejar de recomendarlo.

Assaig T4

Tengo dos estanterías en mi casa. Son de tamaño medio y les he otorgado la facultad de dividir los libros entre ficción y no-ficción a grandes rasgos. En una de ellas, la de ficción, tengo un pequeño rincón dedicado a la poesía pero me he fijado que, a pesar de ser el género literario que más me gusta, el relato breve, no ocupa un lugar especial. Con esta tarea pendiente en mi cabeza, he buscado entre el marasmo y he encontrado 3 libros de relatos breves que me gustaría recomendar como lecturas perfectas para el fin de vacaciones.

3 libros de relato breve estantería

1. ¿Qué me quieres, amor? de Manuel Rivas. Ya clásica obra de referencia de relatos y con el archiconocido cuento “La lengua de las mariposas” que llevó al cine José Luis Cuerda, es una recopilación de relatos de extensión media donde la temática de las relaciones humanas con un final poco esperado es la tónica predominante. Son textos de alta calidad descriptiva y a veces con escenas hiperrealistas que consiguen que te transportes a ese lugar, sin por ello dejar que la narrativa fluya de forma natural. Además de “La lengua de las mariposas”, cabe destacar el cuento que le da título al libro, “¿Qué me quieres, amor?” por el punto de vista narrativo o “El inmenso camposanto de La Habana” por la sensibilidad descriptiva de los diferentes ambientes en torno al personaje del tío Amaro.


2. Pintxos. Nuevos cuentos vascos. Lo de nuevos quizás ya queda un poco atrás porque esta antología es de 2005, pero es un libro muy bien editado y que recopila cuentos de autores tan diversos y destacados como Joseba Sarrionandia, Bernardo Atxaga, Anjel Lertxundi o Harkaitz Cano traducidos al castellano. Como toda antología, siempre puedes echar de menos a algún escritor, en mi caso a Eider Rodríguez, pero es cierto que te da un buen aperitivo de eso que llaman “la narrativa vasca” y como bien pone en el título son esos pintxos que pueden ser la antesala a descubrir la obra de los autores. Muy destacable la edición, cuyo prólogo de la compiladora Mari Jose Olaziregui es toda una clase magistral y acercamiento al género y a los autores, y la oportunidad de conocer a los autores desde su autodescripción. Por señalar algunos de los relatos, “El colchón” de Harkaitz Cano, “María y José” de Arantxa Iturbe o el maravilloso “Pelea de carneros” de Sarrionandia.


3. Crímenes ejemplares de Max Aub.Es uno de mis libros favoritos y lo tengo sobadísimo, porque es un libro que cuando no le encuentro la gracia al día lo cojo, leo una página al azar y se me viene la sonrisa a la cara. Ojo! No se trata de basura de autoayuda. Son microrrelatos en su mayoría de no más de una línea, que recoge las confesiones, las motivaciones descabelladas de criminales y suicidas, en palabras del autor, “confesiones sin cuento: de plano, de canto, directas, sin más deseos que explicar el arrebato [...]Hiciéronlas intentando, sin duda, ponerse a bien con Dios, huyendo del pecado”. Con esta naturalidad a veces inquietante de dudar si fueron realidad o un juego del autor, nos permite conocer las historias previas a ese momento inmediatamente anterior a la muerte con un humor negro, que al que le guste este género, provocará la carcajada física y el juego mental constante. Pongo un par de ejemplos y juzguen:

¿Ustedes no han tenido nunca ganas de asesinar a un vendedor de lotería, cuando se ponen pesados, pegajosos, suplicantes? Yo lo hice en nombre de todos.

Se le olvidó. Así por las buenas: se le olvidó. Era cuestión importante, tal vez no de vida o muerte. Lo fue para él.
Hermano, se me olvidó.
¡Se le olividó! Ahora ya no se le olvidará.

Son tres propuestas de relatos breves dispares, desde un relato más tradicional en formas como es el de Manuel Rivas a la destrucción de la lógica moral de Max Aub, pero como es característica propia de este género, nos ofrece la oportunidad de conocer en muy poco tiempo diversidad de hechos, personajes y pensamientos, dándonos ese recreo curioso y ligero para satisfacer nuestras necesidades narrativas de forma breve,rápida y redonda.

Jueves, 09 Agosto 2018 06:00

No soy de aquí. Joseba Sarrionandia.

Llevaba en mi estantería desde hace 5 o 6 años, en una de Sant Jordi que compras libros de viejo. No es un libro nuevo, no es un estreno, pero ha sido todo un descubrimiento y ahora se sitúa en uno de mis libros de referencia.  No soy de aquí (Ni ez naiz hemengoa) de Joseba Sarrionandia es, en palabras de la editorial Hiru (la responsable en publicarlo en castellano), “una especie de diario laberíntico” que recoge una serie de reflexiones culturales y autobiográficas del autor entre enero y julio de 1984, fechas en las que se encontraba en la prisión de máxima seguridad de Herrera de La Mancha en régimen de aislamiento. Es un libro que mezcla una serie de anotaciones diarias muy bien elaboradas, tanto en escritura como en profundidad de la temática, que se convierten en una especie de ensayos breves sobre literatura, pintura, cultura, cárcel y lengua. Algunas de ellas, las más autobiográficas y personales están afectadas por la cárcel, sin embargo, no se trata de un libro de memorias carcelarias sino de un diario personal escrito por una persona que es capaz de pensar profundamente y con gran lucidez sobre cuestiones filosóficas y lingüísticas.

Joseba Sarrionandía, La Habana, 2016. Foto de Jose GoitiaEl autor se encuentra en régimen de aislamiento junto a muchos compañeros por una serie de protestas. En los textos que se refieren a este tema podemos encontrar el trato vejatorio en la cárcel, los meses de aislamiento, la utilización de armas como el gas pimienta o la prohibición de hablar en euskera. Pero también podemos ver cómo afectan diversos casos exteriores a la vida del recluso, como, por ejemplo, el asesinato de su compañero Iñaki Ojeda en Barakaldo o un programa en RNE sobre violencia en el País Vasco donde puede escuchar a Benito Lertxundi. Son estas noticias del exterior las que se nota que le afectan más, aunque no por ello pierde esa capacidad reflexiva que le caracteriza y que recoge en textos más breves y silenciosos pero llenos de sensaciones, a veces de rabia y otras de inquietud. Unos ejemplos de estos textos los encontramos en “Un nuevo día” que relata una protesta en la cárcel o “En cuarto menguante”, donde nos habla de la noticia del asesinato de un CAA en Pasaia.

Como ya he señalado anteriormente, la cárcel lo encontramos a lo largo de todo el libro, pero no deja que lo ahogue a la hora de reflexionar sobre otros temas que le inquietan. Así, una cuestión sobre la que es prolífico es el arte y la literatura, de los que toca temas variopintos que van desde la reflexión  de los colores y sus significados primitivos a un análisis del animal o monstruo resultante en La metamorfosis de Kafka. En este caso son textos que escritos desde la sencillez, profundizan sobre los conceptos y les da vueltas hasta reflejar la idea principal, dejándola en muchos casos en cierto tono sostenido que crea dudas y reflexión en el lector. Son textos ricos que denotan su trayectoria cultural, su gran peso filosófico y que son unos ensayos breves que increíblemente han sido compuestos en unas circunstancias tan adversas como es la privación de libertad. Sobre este tema, podemos señalar “Sapos desnudos y vestidos” sobre unos escritos de brujería de Caro Baroja; “Vladimir Maiakovski” sobre el testamento del poeta; o “Urdina o grisa” sobre el concepto de este color.

El último gran tema que quizás le crea mayor inquietud es el lenguaje que va unido también al territorio, es decir, la situación del Euskera pero también cómo esta lengua cambia según el lugar. En este sentido podemos ver multitud de escritos que nos trasmite la diversidad cultural y lingüística en torno a un pueblo o cómo afecta otras lenguas al Euskera. Son textos que, igual que ocurría con aquellos que nos hablan sobre arte y literatura, están escritos de manera sencilla sin términos complejos pero son ricos en temas, fuentes y recopilaciones del ámbito popular. Además, podemos encontrar que se utiliza en algunos casos con gran fuerza reivindicativa señalando aspectos como el imperialismo lingüístico o la lengua como herramienta subversiva. Así, dentro de este ámbito, podemos encontrar “La ternera y la carne de ternera”, “La violencia y la simpleza” y “Lengua como refugio”, del que podemos extraer las siguientes palabras:

“Hay miles de situaciones. El idioma puede ser refugio, además de medio de relación. Un momento de libertad en el desapacible mundo impuesto por las circunstancias, un lugar íntimo para protegerse de la curiosidad intrusa, una rebelión clandestina contra el sistema opresor, el idioma, además de ser un medio de comunicación, tiene multitud de utilidades defensivas y rebeldes. 

La utilización del idioma es uno de los últimos apoyos que nos queda a lo pueblos oprimidos y es un puntal difícil de derruir.”.

Por la diversidad de temas y el conocimiento que ofrece sobre ellos y cómo lo hace desde una sencillez opuesta a una posición superior academicista, sino desde unos apuntes íntimos escritos para sí mismo, porque se trata de un diario que más allá de recoger su día a día, recoge pensamientos atemporales, No soy de aquí es un libro referente. La capacidad comunicativa de los textos captan la atención del lector sobre temas que en un principio puedan ser ajenos o no tan atractivos. Además lo hace desde esa circunstancia anómala de estar preso, sin que esto suponga una victimización o una tragedia en su punto de reflexión. Es muy recomendable por la cantidad de sensaciones e ideas que ofrece de esa forma breve y a saltos, como es el pensamiento, el día a día, de las personas.

Miércoles, 01 Agosto 2018 06:00

Petitet. Pura rumba, pura vida.

Aquello que parece imposible, alguien con la energía y el empeño de Joan Ximénez ‘Petitet’ hace que no sólo sea factible sino que se haga real. Y es que llevar la rumba al Teatre Liceu no es cosa menor. Petitet dirigido por Carles Bosch (Balseros, Bicicleta, cuchara, manzana) es un documental que narra el cumplimiento de una promesa, la de llevar la rumba al un gran teatro, al Liceu, que le hizo Petitet a su madre antes de morir. Así, nos acerca a una historia sencilla pero enorme con cierto punto épico, pero que también nos lleva a conocer el mundo de la rumba, su historia y sus valores para poderla contemplar en lo que es, sin adornos ni tópicos.

Petitet (capturas) (1)
La rumba desde la visión de Petitet y de todo el equipo de músicos que no son académicos pero grandes expertos explicada desde su historia radicada originalmente en África y después en los ritmos caribeños y que los gitanos “que viajaban mucho” la adaptaron a su cantar. Así, nos la definen y también nos la muestran ejecutándola: sus ritmos, su forma de “decir, no cantar”, su anarquía regulada en el último instante donde todo encaja porque sabe cómo.
Petitet. Captura fotograma tráiler. Carles Bosch.Esta rumba que al mezclarse con ‘lo sinfónico’ del proyecto de Petitet ayuda a explicarse en sí misma pero también en romper los esquemas rígidos y estrictos propios de una orquesta clásica. Esto, por ejemplo, lo podemos ver muy remarcado en la figura de Mireia Pla, violonchelista, que relata sus preocupaciones y frustraciones delante de un mundo tan lejano y desconocido para ella; o también, en el detalle del intento encorsetado de baile de algunos de los músicos de la orquesta del Liceu. Esta contraposición de ritmos y, también, de valores, de forma de vida y de visión ante las cosas que no sólo se queda en la música y en los protagonistas de la historia, sino también los hacen extensibles a los espectadores, que seguimos teniendo muchos esquemas rígidos envueltos de tópicos y llenos de desconocimiento. Contrastes contados sin paternalismo que se ven que nacen de la mezcla, siempre necesaria, y de la salida de la gente de su corralito cultural. 
Esta mezcla, el conocer las historias que hay detrás de un proyecto, de una promesa, son los ejes esenciales del documental, pero su verdadera raíz son las relaciones humanas. La energía de Petitet, sus valores, los de sus amigos, familia, los músicos y la gente de barrio que nos muestra esa característica cultural que están matando en Barcelona, todo esto es lo que se puede encontrar sin filtros, sin florituras, sin tópicos, con la sencillez de mostrar las historias lo más cercanas a la desnudez, a la raíz. Para ello, Carles Bosch se vale de una mezcla que funciona muy bien: el uso del reportaje documental para los momentos de acción (ensayos, llegadas de participantes, conciertos, acontecimientos marcados...) y la entrevista personal, en blanco y negro con la estructura de persona sentada en un escenario con un foco directo, que utiliza para reflejar la profundidad sentimental de los actos, a modo de confesión, de los temores, valores, sensaciones e historia.Petitet (capturas) (3) Esta unión de estilos consigue un mayor acercamiento al tema, creando en el público la necesidad de no sólo conocer la meta de la historia sino de apreciar y profundizar en todo lo que la rodea.

Por todo esto, nos encontramos ante un film recomendable porque demuestra una vitalidad y una energía natural, porque nos permite conocer a una persona con esa mirada única como es Petitet pero que, también, nos muestra pequeñas historias de toda la gente que lo envuelve. Nos acerca a la rumba catalana que tantas veces hemos bailado en fiestas, a su esencia, a su reconocimiento. Un homenaje completo y vivo, alejándose del concepto de placa y telón para las autoridades. Petitet es redondo, vital, sin filtros, un gusto de poder conocerlo. Petitet es rumba.

9 

Miércoles, 18 Julio 2018 08:26

Mandela, Madiba, Tata

100 años del nacimiento de Nelson Rolihlahla Mandela, una fecha clave para recordarlo y mantener su legado analizándo sus hechos, sin blanqueo, sin mistificaciones, sin la lupa occidental. Hay muchas forma de acercarse a Mandela y en Micocultura tenemos un par de deudas pendientes en la lectura de obras claves para comprenderlo desde la raíz: su autobiografía titulada Un largo camino hacia la libertad  o sus Cartas desde la prisión. Fuentes de primera mano que nos podrían acercar más a la persona y alejarnos del mito. También compender el aspecto que más nos interesa, su ideología: cómo luchó contra el apartheid, por qué siendo pacifista tuvo que escoger la lucha armada, qué ideales defendía...

Hoy, sin embargo, al encontrarnos en la sección EnPantalla, hablaremos del tratamiento de Mandela en el cine analizando las películas más recientes y también las más conocidas: InvictusMandela: long walk to freedom.

Invictus.

Dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon, relata la personalidad de Mandela presidente tomando como contexto el Mundial de Rugby de 1995 celebrado en Sudáfrica. En esta película se nos muestra al Mandela mandatario, táctico en política y obsesionado con la imagen de unidad. Conciliador, reflejado en un punto casi misericordioso, consigue aunar a la población a través del rugby, apropiándose de uno de los símbolos del apartheid, el equipo de los Springboks, hecho por y para los blancos afrikaans. Refleja un hombre pragmático que construye poder con poco y utiliza todo lo que tiene alrededor para hacer entender su mensaje, para la creación de un país nuevo. "Debemos construir la nación con todos los ladrillos disponibles" dice para justificar el uso del rugby y del equipo verde-oro como un elemento aglutinador de la gente: reapropiación de los símbolos de separación, para convertirlos en símbolos populares de unificación. Lo hace, además, para no perder a la minoría blanca del gobierno, minoría que controlaba todos los factores de poder del estado: la economía, la policía y el ejército. Como decía, un Mandela pragmático en la toma de decisiones, alejado de lo que en Europa llamarían 'populismo' y que lo convirtió en símbolo del perdón, el pacifismo y la unión del pueblo.

En torno a esta acción política se trata de reflejar a la persona detrás del político. Se muestra una persona muy activa y rigurosa en sus horarios; muy ilusionada con los proyectos, casi llegando a la obsesión con el rugby; conciliadora y próxima en el trato con los trabajadores y con el pueblo. Pero, también una persona solitaria  y agotada por la edad. Una personalidad encumbrada que en ocasiones, y más por cómo reaccionan los persoanjes de alrededor, se aproxima a la mitificación del personaje para adaptarlo a lo que el público desea ver. Esta 'occidentalización' del personaje llega hasta tal punto que el elemento punitivo y carcelario se realiza a través del personaje del capitán del equipo de rugby con la doble intención de alejar al personaje de Mandela de ese elemento crucial de su vida y la muestra empática a través del blanco, porque parace ser que si lo vive un negro, el público blanco no es capaz de comprender lo que son 27 años de una vida en prisión. Este 'blanqueamiento' y mistificación del personaje creo que es el mayor fallo en la película y es lo que, y más tratándose de Clint Eastwood, hace que me interese más por las fuentes originales para acercarme a Mandela y alejarme de esa visión del mito.

Nelson Mandela 100añosMandela: long walk to freedom.

Toma de referente la autobiografía de Mandela para contarnos su vida hasta la llegada al poder como presidente. Justin Chadwick dirige la mirada hacia el conocimiento más completo del personaje. Trata de forma natural a la persona sin ocultar sus errores y sin caer en encumbramientos. Resulta interesante el tratamiento político e ideológico ya que entra. incluso, en reflejar sus contradicciones o los motivos que les llevaron a tomar las armas, habiendo sido un movimiento pacífico.  También realiza una muestra de cómo estaba el país, la política del apartheid y la radicalización de la gente fruto de la opresión contínua. Llama, además, la atención el tratamiento de su entorno más familiar y cercano: sus orígenes, sus mujeres, sus hijos, sus amigos. En este caso, nos revela la importancia de la figura de Winnie, que lejos de acallarla o dejarla en la figura de esposa, también nos la muestra en su faceta política y guerrillera y cómo fue el pilar fundamental del movimiento 'Free Mandela' y la presión armada al gobierno de De Klerk. Por tanto, realiza una visión más global no sólo del personaje de Mandela sino del ambiente que lo rodeó y los hechos que lo condujeron a ser el presidente que luego fue. 

Destaca la capacidad de comprensión de las características en torno al Congreso Nacional Africano, sus movimientos, su ideología, sus cambios y cómo Mandela supo aprender de él hasta liderarlo. Cómo toma las palabras de Walter, "cada uno de nosotros por separado es pequeño, pero juntos tenemos la fuerza" y las hace propias y cómo las lleva hasta las últimas consecuencias: en el juicio están dispuestos a la pena máxima, la muerte, con tal de defender sus ideas, sin titubeos o explicaciones añadidas. Capacidad que mantendrá y ampliará durante sus años en prisión, el reflejo de una tenacidad soportada a pesar de las condiciones inhumanas de prisión. El sacrificio individual por el colectivo. Así, en su lado más íntimo lo refleja:

"Sueño lo mismo noche tras noche. Regreso a mi casa de Orlando. Todo está como estaba. Todos están allí. Todos aquellos a quienes más he amado en el mundo. parecen estar bien y seguir adelante con sus vidas. Pero no me ven. [...]Aún sueño lo mismo de nates. Con la casa de Orlando. Puedo oír a quienes más he amado en el mundo. Quiero acercarme a ellos, tocarlos... pero se han ido."

Las dos películas nos acercan al personaje, pero debemos aproximarnos con una mirada crítica para no caer en el mito y acercarnos a la persona y sus ideas, porque fueron y son éstas las importantes para  ganar la lucha ante injusticias como la del apartheid y el racismo institucional, para entender lo que significó el grito "Amandla!Awethu!" (Poder! Nuestro!).

 

 

Jueves, 12 Julio 2018 06:29

Los años de Allende

Los años de Allende es una novela gráfica de Carlos Reyes y Rodrigo Elgueta que como el título indica nos muestra los acontecimientos que se sucedieron durante los años -los mil días- del gobierno de Allende y la Unidad Popular. Toma como hilo conductor de la historia al personaje de John Nitch, un periodista estadounidense que llega a Chile en 1970 para cubrir las elecciones de ese año. La historia comienza con unas instantáneas del personaje principal mezcladas con los hechos históricos en las horas previas al bombardeo del Palacio de la Moneda. De estas páginas de confusión que transmiten las sensaciones de ese momento, realiza un flash-back en el que ya comienza la historia. El relato está ordenado cronológicamente y dividido en cuatro capítulos correspondientes a cada uno de los años de gobierno de la UP desde su elección en 1970 hasta el golpe de Estado de 1973.

La historia mezcla la crónica de los hechos, contada desde un punto de vista más neutral, con una trama ficticia propia del género de intriga y algo de espionaje. Esta mezcla la hace muy ligera, muy amena y eso que profundiza en cuestiones políticas, ideológicas o históricas que a priori son más difíciles de conjugar en los modelos del cómic, más dados tradicionalmente a la acción. Los autores consiguen aunar estos elementos y crear un relato sincero, crónico de los hechos y crítico, sin amagar las imperfecciones del gobierno, sin caer ni el panfletismo ni en la equidistancia. Te transporta muy suavemente de un hecho a otro, de un debate a otro y avanzas en los años conociendo muchos de los aspectos del Chile de esos años. Consiguen que, mientras vas leyendo el hilo de la trama y vas siguiendo las viñetas, de repente sepas que hay una exposición popular, que se está organizando el MIR o que hay un conflicto de ideas y lo hacen con naturalidad reflejando la diversidad de la época. Para ello usan un elemento que me ha llamdo la atención y es la utilización de textos reales puestos en boca de sus personajes, es decir, por ejemplo, Quilapayún o Victor Jara con sus propias canciones o el mismo Allende dibujado en pleno discurso en las Naciones Unidas, recurso que le otorga realismo casi presencial. 

P100

En cuanto al tema del dibujo he de señalar que no soy experta en cómics y ya me gustaría ofrecer una crítica más rigurosa.  Sí destaco que el cómic está hecho en blanco y negro  y con un trazado y posición de imágenes más clásicos, con un punto sobrio y sin estridencias que refuerza esa intencionalidad de reflejar los hechos desde una mirada de cronista. De hecho, como señalan en el apartado final de "Notas", muchas de las viñetas se basan en fotografías, documentales o murales de la época con esa intención de reflejar los hechos y que sean referenciales para el que los ve en dibujo. GafasAdemás, como he señalado al principio, la historia es ligera gracias a esa combinación de esto con la trama del personaje de John Nitsch más intrigante, emocional y viva. En esta parte, la composición tira mucho de historias gráficas de espías con elemntos como el cambio de plano desde una cámara o los oscuros que tapan la identidad de personajes sospechosos. Destaco en este ámbito el increíble  uso que hacen del silencio del lenguaje verbal combinado, incluso, con trazos más suaves para reflejar momentos críticos y que necesitan de ese silencio para poder digerirlos, sentirlos y comprenderlos con el ritmo que se merecen. También los detalles con mensaje que explican más que cualquier relato. Para ésto último, sólo hay que ver la portada para entenderlo. 

Por otro lado, he de señalar un gran punto positivo que ofrece el libro y es el ya mencionado apartado de "Notas" con una información complementaria a la obra que es generosa y que se ha de agradecer pues ayuda a comprender algunos elementos de la novela gráfica que por desconocimiento pasas por alto, no comprendes o, simplemente no le das la importancia o el valor significativo que tienen. Estas notas son un regalo para volver atrás una y otra vez en la novela y te intereses aún más, si cabe, en ella y también en elementos que rodearon a la cultura chilena del momento.

Concluyendo, la novela gráfica es todo un descubrimiento para mí, no sólo del género sino también de todo lo que rodeó a la historia que cuenta. Es muy agradable de leer y provechosa por todo ese aprendizaje sobre el tema y cómo te introduce en él. Animo a todo el mundo a comprarla, leerla y sobarla porque os aseguro que es para leerla y releerla ya que cada vez que la abres te devuelve las emociones reflejadas en cada una de las imágenes y, sobre todo, de esos maravillosos y desgarradores silencios. En el apartado de "Notas" los autores sugieren que están dispuestos a hacer una sobre Víctor Jara. Aquí tienen ya a una lectora esperando.

 


Los años de Allende

Miércoles, 18 Abril 2018 10:27

11 libros para leer esta primavera

Se aproximan citas literarias importantes (Sant Jordi, Día del Libro,  Fira Literal…) y como cada año lxs micxs nos planteamos qué libros nos gustaría tener. Siempre, he de decir, que salimos con una idea y volvemos con una remesa de libros que se quedan en nuestras estanterías como historias por leer y recuerdos de la fiesta, el día y la compañía, y es esto último lo que más nos gusta. De la remesa, de lo que nos traemos a casa, puedo decir que siempre hay una parte de sorpresa puesto que somos de buscar y rebuscar entre los libros de viejo y éstos nos ofrecen desde clásicos que necesitábamos en nuestra librería como Bodas de sangre de Lorca o una antología bilingüe de Salvador Espriu, hasta libros potentes como El socialismo del hombre en Cuba de Ernesto Che Guevara.

Retomando la idea, cuando llegan estas fechas nos hacemos una lista,a veces mental, a veces en papel de los libros que queremos y este año nos pareció interesante darla a conocer por si para alguien es útil o por si alguien quiere recomendarnos algún otro. Así que os presento, sin haberlo leído por tanto, nuestros 11 libros deseables para Sant Jordi y otros eventos literarios primaverales.

1. Feminisme de butxaca de Bel Olid. Es, como muestra el subtítulo, un kit de supervivencia feminista donde se nos habla de conceptos básicos e imprescindibles. El libro ya nos llamó la atención por su texto de contraportada que comienza diciendo “La meva fantasía es una metralleta” donde recoge lo que tantas hemos pensado tantas veces ante todas las situaciones machistas que nos rodean. Si es así la contraportada y siendo Bel Olid quien escribe, el interior esperamos sea jugoso. El libro es de 2017 y está editado en catalán por Angle Editorial.

Colección: El fil d'Ariadna, núm. 97
ISBN: 978-84-15307-59-4
Número de páginas: 128
Fecha primera edición: Febrero del 2017

 

2. Cuaderno de campo de María Sánchez.  Este poemario está siendo un éxito porque nos muestra una poesía natural en el sentido de naturaleza, tierra y relaciones humanas y familiares. Lo que he podido hojear es una delicia porque se pueden ver poemas sencillos y fuertes, poemas sin demasiados adornos que nos permiten acercarnos directamente a eso esencial que nos quiere mostrar la poeta. Tengo muchas ganas de tenerlo para poder acercarme más a ello que muchos buscamos: la tierra, lo importante, las raíces.

El libro es de  2017 y está editado por La bella Varsovia en castellano.

ISBN: 978-84-945007-6-3.
Número de páginas: 92
Fecha primera edición: 27 de marzo de 2017.

 

 

3. La línea de frente de Aixa de la Cruz. La primera vez que supimos de este libro fue en la librería Malpaso en Barcelona. Sobre él figuraba una cartelito que ponía “Mejor que Patria de Aramburu” y dadas las críticas que conocíamos de éste, enseguida nos llamó la atención. Luego supimos que Aixa de la Cruz es una nueva voz en el panorama de eso que llaman la literatura vasca y que trata el tema de ETA, los exiliados y los presos de una forma novedosa: planteándose la construcción de la identidad.

El libro está publicado por Salto de Página en castellano y es del 2017.

 

Colección: Púrpura, núm. 89
ISBN: 978-84-16148-55-4
Número de páginas: 184
Fecha primera edición: Septiembre del 2017

 

4. El ferrocarril subterráneo de Colson Whitehead. El tema de esta novela es brutal y es lo principal que nos hizo decantarnos por este libro. Habla de los trenes clandestinos que llevaban a los esclavos que se escapaban desde el sur hasta el norte antes de la Guerra Civil norteamericana. Un tema duro, potente contado desde un personaje femenino, ingredientes que estamos deseosos de ver si están bien conjugados.

La novela está publicada en castellano por Literatura Random House y en catalán por Periscopi.

Para ed. en castellano:
ISBN: 9788439733348
Número de páginas: 320
Fecha primera edición: Septiembre del 2017
Para ed. en catalán:
Colección: Antípoda
ISBN: 978-84-946014-5-3
Número de páginas: 400
Fecha primera edición: Septiembre del 2017

 

 

5. Anatomía de las distàncias curtes de Marta Orriols. Somos muy fan de los cuentos y los microrrelatos y tenemos ganas de coger este libro porque estos relatos son capaces, según hemos visto, de transformar la realidad cotidiana en historias y en literatura desde las sensaciones y la emoción.

De este conjunto de relatos también tenemos versión en catalán, versión original, por Periscopi y en castellano por Lumen.

 

Para ed. en catalán:
Colección: Escafandre
ISBN: 978-84-944409-5-3
Páginas: 184
Fecha primera edición: Septiembre 2016
Para ed. en castellano:
ISBN: 9788426404220
Número de páginas: 144
Fecha primera edición: Abril del 2017

 

 

6. La teoría King Kong de Virginie Despentes. Este libro nos llegó a la mano no hace mucho en la nueva edición en catalán. Despentes siempre es un referente del feminismo y de la lucha social pero aún no hemos leído nada de ella y  aprovechando esta nueva edición de este ensayo feminista nos gustaría conocer su obra porque, por lo que aún sólo percibimos, es una de las voces más demoledoras del feminismo actual.

Existen también dos ediciones para este libro, en castellano publicada por Literatura Random House y en catalán de L’Altra editorial.

Para ed. en castellano:
ISBN: 9788439733997
Número de páginas: 176
Fecha primera edición: Enero de 2018
Para ed. en catalán:
ISBN: 978-84-947829-1-6
Páginas: 152
Fecha primera edición: Enero de 2018

 

7. El patriarcat del salari de Silvia Federici. Un ensayo feminista que cuestiona el marxismo en tanto que éste olvidó la parte de trabajo no asalariado realizado en su mayoría por mujeres. ¿Qué más se le puede pedir a un ensayo?

Tenemos la versión en catalán (con una portada genial) por Tigre de paper y en castellano por Traficantes de sueños.

Para ed. en catalán:
Colección: Urpes
ISBN: 978-84-16855-13-1
Páginas: 120
Fecha primera edición: Febrero de 2018
Para ed. en castellano:
Colección: Mapas
ISBN: 978-84-948068-3-4
Número de páginas: 122
Fecha primera edición: Enero de 2018

 

 

8. Nakba de Salah Jamal. Una recopilación de relatos “de vida y resistencia en Palestina” como anuncia su subtítulo. Relatos que recorren la vida de un pueblo a los 70 años de la Nakba, la creación del estado de Israel con todo lo que supuso y sigue suponiendo a Palestina.

La edición está en catalán por Tigre de Paper. Una edición muy cuidada que contiene viñetas de Ferreres para ilustrar los relatos.

Colección: Lletrafelina
ISBN: 978-84-16855-16-2
Páginas: 248
Fecha primera edición: Abril de 2018

 

9. Nueva ilustración radical de Marina Garcés. Hay un doble motivo por el que nos gustaría tener este libro: 1) Conocer más el pensamiento de Marina Garcés, que la hemos visto en varias charlas y nos ha gustado cómo plantea diferentes temas; y 2)los cuadernos de Anagrama: el formato y el motivo de crearlos pueden ser la excusa perfecta para acercarnos a ellos.

El libro está editado por Anagrama tanto en versión en castellano como en catalán.

Colección: Nuevos cuadernos de Anagrama
ISBN: 978-84-339-1614-3 (cast) 978-84-339-1615-0 (cat)
Páginas: 80
Fecha primera edición: Octubre de 2018

 

10. Terra de ningú. Es una selección de textos de varias autoras que abordan diferentes temas y perspectivas sobre la independencia. Es un libro que tiene textos de Anna Gabriel, Teresa Forcades o Jule Goikoetxea con lo que es interesante porque hay diversos puntos de vista. Además, como indica el subtítulo, las perspectivas se realizan desde el feminismo y eso es un punto positivo y totalmente necesario en un tema como es el que trata el libro.

El libro es una coedición de Gatamaula y Pol·len en catalán.

Colección: D-Fracciones
ISBN: 9788416828227
Páginas: 437
Fecha primera edición: 2017

 

11. Dies que duraran anys de Jordi Borrás. Fotoperiodismo y Jordi Borrás para ilustrar (y para no olvidar) los hechos de octubre con la fuerza y la dignidad que caracterizan sus fotografías. El libro contiene además textos de periodistas como  Anna Ballbona o Joan Todó.

Lo edita con un formato precioso Ara Llibres.

ISBN: 9788416915446
Páginas: 208
Fecha primera edición: Febrero de 2018

 

 

Esta es nuestra selección. No sabemos si llegará así a nuestra casa o cómo se formulará. En breve os enseñaremos el resultado.

Como ya avanzamos en los apuntes anteriores, Angela Davis señala directamente al capitalismo como originador de los problemas sociales desarrollados, sobre todo, a partir de la industrialización y que se mantienen y acrecientan en esta era de globalización. El clasismo, el sexismo y el racismo son diferentes tentáculos opresores manipulados por la misma cabeza, el capitalismo, que sigue el divide y vencerás para centrarse en sus ansias de crecimiento y explotación.

El clasismo  y tener una clase trabajadora es totalmente necesario para el triunfo capitalista. Pero una clase trabajadora unida en búsqueda de unos objetivos concretos (incluso de objetivos que no busquen la destrucción de sistema) supondría un verdadero problema desestabilizador. Entonces, ¿qué hacer? Dividir. Dividir de forma ilógica y aleatoria al conjunto de la sociedad y que cada cual luche por lo suyo. Por tanto, se colocaría al hombre sobre la mujer, el blanco sobre el negro, el nacional sobre el extranjero…

Así, como ya vimos anteriormente, el sexismo y su variedad más violenta, la violación o el feminicidio, sería un arma de represión para las mujeres ejercida por los hombres de su misma condición, una violencia y domesticación silenciosa que llevaría a la mujer a un sometimiento y posicionamiento inferior. Un sometimiento, por supuesto, que sería llevado a la educación y a la normalización, al autoaprendizaje machista por parte de las mujeres. Esto será desarrollado duramente con la industrialización. Un ejemplo de ello es el término de feminidad. Así explica la autora que la mujer desde los inicios había tenido la misma capacidad y aporte económico dentro de la comunidad y el núcleo familiar. Ella se encargaba del mantenimiento del hogar, de la agricultura y de la elaboración de productos como queso, jabón o tela. A partir de la industrialización esas tareas pasan a estar mecanizadas y su distribución cambia: las mujeres pobres y libres trabajan en las fábricas, las esclavas en el campo y las mujeres burguesas comienzan, por faltas de tareas, a agruparse y a demandar igualdad a través del voto. Pero la falta de un trabajo ‘materialmente económico’ hizo que no se valorase el trabajo de cuidados y doméstico e hizo que la mujer perdiera valor productivo, es decir, que se desvalorizara su status. Con ello se fraguó la idea capitalista de que la mujer debe estar ‘en su hogar’ y se ensalzó la ideología de la feminidad donde el papel de esposa y madre era el único apto para ellas: sirvientes vitalicias de su marido. Feminidad es un valor derivado del machismo para inculcarlo y hacerlo propio entre las mujeres. El hombre sobre la mujer, la división sexista, una división que tenemos interiorizada y que juega en favor del Capital.

Esta división, claro está, no es la única. El racismo y la xenofobia ha sido y sigue siendo una de las armas más feroces del capitalismo. Sin ella, no hubiera existido el esclavismo, las fronteras o  la trata de humanos. No es ingenuo esto, no es una cuestión de cosas del pasado, tradicionalismos o elementos propios del imperialismo. Todos llevamos dentro una mirada colonialista por el que vemos normalizadas cosas que por naturaleza son ilógicas, como que una persona cobre en función de su origen o color de piel, descriminalización que se ejecuta doblemente cuando se introduce el sexismo. El racismo, normalizado e institucionalizado, ejerce igualmente como un poderoso opresor clasista que crea divisiones y sectores sociales. Así, esta división se entrelaza con el sexismo y  se ejerce con opresiones de diversa índole (lenguaje, legislación, explotación, violencia física) entre diferentes sectores oprimidos: el agredido convertido en agresor para beneficio del sistema. Como ejemplos podemos encontrar tantos como trabajadores blancos que votan a partidos explotadores, xenófobos y racistas.

Angela Davis nos desarrolla múltiples ejemplos sobre esta división sectorial y cómo los mensajes racistas o sexistas son absorbidos como propios en diferentes luchas. Uno de ellos lo encontramos en la defensa del voto femeninos llevada a cabo por las sufragistas Stanton y Anthony. Éstas argumentaron que la población de mujeres blancas que sabían leer y escribir superaba a los varones negros, extranjeros y obreros analfabetos, y, por tanto, eran ellos (supremacistas blancos burgueses) los que deberían dirigir en la política para dejar de estar gobernados por analfabetos. Con esta argumentación se quería liquidar todo lo que les sobraba en su estado: la clase obrera, las personas negras y los inmigrantes. ¿A favor de qué? De los crecientes capitalistas como  los Morgans o los Rockefellers que querían tener controlado a esa población sometiendo sus condiciones laborales por medio de derechos democráticos. El mensaje racista, como señala, no podía venir solo: el sexismo se introdujo en las mismas líneas dejando a las mujeres en el papel de mantenedoras de la raza (anglosajona, por supuesto), eso es, de esposas y madres.

“La intensificación progresiva de la propaganda racista estuvo acompañada de una creciente intensificación análoga de ideas que implicaban la inferioridad femenina. Si bien las personas de color, tanto dentro como fuera del territorio nacional, eran retratadas como bárbaras e incompetentes, las mujeres- esto es, las mujeres blancas- eran descritas, de un modo más riguroso, como figuras maternas cuya raison d’être fundamental era la reproducción de los hombres de la especie. Las mujeres blancas estaban aprendiendo que como madres cargaban con una responsabilidad muy especial en la lucha por salvaguardar la supremacía blanca”. 

Las mujeres blancas de clase media creyeron firmemente ese papel y, a pesar de que el movimiento hubiera nacido con el objetivo emancipador de la mujer, se sometieron a esa idea y señalaron como culpables de ese retroceso al “voto extranjero”.

Sucumbieron a la idea racista en manos de  activistas supremacistas como Belle Kearney que señalaron la creación de escuelas para negros como la usurpación del poder del país y alentaron a cometer linchamientos. Y esto no suponía sólo la guerra racial, sino, la fractura de la clase obrera puesto eran trabajadores blancos los que los ejecutaban contra trabajadores negros. Políticos orquestaron la división entre hombres y mujeres y entre negros y blancos.

Como se puede comprobar, no es una cuestión de sólo clasismo: los mismos obreros ejercen como opresores, unos golpeadores más en favor del capitalismo. Así lo podemos ver en el capítulo que dedica al sindicalismo. En el movimiento sindical también estaba instaurado el machismo. Sólo en algunos sectores industriales (imprenta y tabacalero) las mujeres podían afiliarse. Sin embargo y desde su fundación, el Sindicato General de Obreros de Color (NCLU) vieron en la mujer una compañera más de lucha e incluso pusieron en el comité ejecutivo a Mary S. Cary.

Si bien es cierto que desde revistas para mujeres como Revolution dirigida por Susan B. Anthony se jugó un papel importante en la lucha obrera de mujeres (petición de 8h de trabajo, igual salario…), el feminismo no fue percibido como una cuestión de clase, sino como un reclamo de apoyo hacia las mujeres. Incluso, la misma Anthony lanzó discursos clasistas en contra de las mujeres obreras a las que recriminó de “querer el pan, no la papeleta” y centró la atención sobre el sexismo como el  mecanismo más opresor por encima del racismo y el clasismo. No fue hasta principios del s.XX que se tomó conciencia por parte de las mujeres obreras de la importancia del sufragio femenino pues vieron en el voto el poder de cambio de la legislación y, por ende, una mejora en las condiciones laborales. Fue en este momento cuando hubo un incremento de adeptas a esta causa, es decir, fue la cuestión de clase ligada a la de género el impulso del feminismo social. Sin embargo, el racismo siguió como problema menor. Las organizaciones obreras marxistas no tuvieron problemas en aceptar las peticiones feministas y ponerlas en su hoja de ruta, pero sólo la Internacional de Trabajadores del Mundo (IWW) adoptó una lucha directa contra el racismo.

Muchos más ejemplos y términos nos revelan una realidad cruda y que debe ser asumible para todos: la divisiones y opresiones son impuestas, no siguen una lógica natural y están construidas dentro de un relato social e interiorizado que favorece al sistema dominante. Ejemplos que nos ayudan a comprender, desde una mirada decolonial y desde un feminismo social, los diversos mecanismos opresores del sistema en cuanto a división social, y que nos permite cuestionar ciertos relatos establecidos como buenos y canónicos. Porque nos formula todas estas preguntas y porque nos relata luchas alejadas del etnocentrismo blanco es muy recomendable la lectura de Mujeres, raza y clase.

Como ya mencioné en el primer capítulo de estos apuntes, Mujeres, raza y clase es un libro feminista que relaciona diversos aspectos  de marginación y división social desde una perspectiva de género, de raza y de clase. tras haber hablado de racismo, en este segundo capítulo, me centraré en el sexo y el sexismo como arma de control, manipulación y segregación en manos del capitalismo.

Ángela Davis nos indica una de las cuestiones sexistas desde el primer capítulo y lo hace sin titubeos: la violación como arma. Nos expone las semillas de lo que se acabaría convirtiendo en sistemático, es decir, acciones (agresiones, violaciones, acoso sexual) ejecutadas en los años de esclavitud que, cambiando las motivaciones, las justificaciones, se establecerían como sistema de dominación normalizado. En detalle y crudamente analiza la violación no como asunto aislado y personal sino como arma:

“Sería un error considerar el patrón institucionalizado de la violación durante la esclavitud como una expresión de los impulsos sexuales de los hombre blancos [...] La violación era un arma de dominación y de represión cuyo objetivo encubierto era ahogar el deseo de resistir en la mujeres negras y, de paso, desmoralizar a sus hombres. Las observaciones  formuladas acerca del papel de la violación durante la guerra de Vietnam también podrían ser válidas para abordar el periodo de esclavitud. [...] Cuando los soldados estadounidenses fueron incitados a violar a las mujeres y jóvenes vietnamitas (y en ocasiones se le recomendó “registrar” a las mujeres “con sus penes”), se estaba forjando un arma de terrorismo  político de masas. Dado que las mujeres vietnamitas se distinguieron por sus contribuciones heroicas a las lucha por la liberación de su pueblo, la represalia militar específicamente diseñada para ellas fue la violación.”

Retomará esta idea en un penúltimo capítulo dedicado exclusivamente a esto. Con el título “Violación, racismo y el mito del violador negro” comienza un texto demoledor y que apunta directa con el dedo a la causa de este problema. Y justo señala el origen del mismo en el sistema capitalista feroz emergente en el esclavismo:

“La rutina del abuso sexual servía para sustentar la esclavitud en la misma medida que el látigo y los azotes. La naturaleza irreprimible de impulso sexual [...] no guarda ninguna relación con esta práctica institucionalización de la violación sino que, más exactamente, la coerción sexual constituía una dimensión esencial de las relaciones sociales entre el propietario y su esclava. En otras palabras, el derecho que los propietarios de esclavos y sus ayudantes se adjudicaban sobre los cuerpos de las mujeres negras era una expresión directa de sus pretendidos derechos de propiedad sobre el conjunto de las personas de color. La licencia para violar emanaba, además de facilitarla, de la salvaje dominación económica que caracterizaba, distintiva y espantosamente, a la esclavitud.

A pesar de la abolición de la esclavitud, el modelo de abuso sexual institucionalizado de las mujeres negras había adquirido tanto poder  que pudo recomponerse para sobrevivir a su desaparición. La violación colectiva, perpetrada por el Ku Klux Klan[...] se convirtió en un arma política desnuda de la contienda para hacer abortar el movimiento a favor de la igualdad de las personas negras.”

Un capitalismo que promulgó la violación como arma y que, conforme iban evolucionando los hechos, fue cambiando de argumentario: la protección de los esclavistas, la disolución de las sublevaciones de los esclavos, la eliminación de la supremacía negra en los votos y el mito del violador negro, figura muchas veces inventada que servía como justificante para apalear y asesinar a un negro o a toda su familia.  Este mismo capitalismo obtenía con la popularización del racismo activo y agente una doble ventaja: 1) la sobreexplotación de la clase obrera negra y 2) apaciguamiento de la clase obrera blanca desviando su atención hacia el racismo, convirtiéndola en protectora de la clase que lo explotaba.

Para acabar, me gustaría destacar un últimos elemento sexista (también racista y de clase) al que Angela Davis dedica un capítulo completo y que, por actual siempre, merece la pena señalar: el control de la natalidad y los derechos reproductivos. Anticonceptivos y derecho al aborto, reivindicaciones siempre presentes en las luchas feministas, pero que, de nuevo, acompañadas de racismo derivaron en corrientes eugenésicas donde ofrecieron al estado un arma de control de la natalidad por raza y clase. Con términos como ‘el suicidio de la raza’ pronto llevó a asimilar (y difundir, y legislar) la idea de que el control de natalidad era un derecho para las mujeres ricas y blancas y un deber para el resto. Un deber que calificaron de “moral” culpabilizando a esas mujeres de todos los problemas de natalidad. Así, relata las haciendas del movimiento eugenista sobre control de natalidad que sometieron a esterilizaciones quirúrgicas forzosas a aquellas que consideraban “ineptas”, como el caso de las hermanas Relf o datos como que en Carolina del Norte se produjeron bajo esas políticas más de 7000 esterilizaciones forzosas, de las cuales 5000 eran a mujeres negras. Unos datos brutales que además asocia con el dinero que ofreció USA desde las arcas federales para financiar esta política en lugares como Puerto Rico. Estos referentes se pueden asociar claramente al control de natalidad que hicieron países como Suecia a las mujeres gitanas.

El control a través del sexo forzoso, la excusa de la violación infundada para los linchamientos y la castración forzosa, son elementos sistematizados y en ocasiones legislados. No son una cuestiones aisladas o un problema social, son herramientas opresoras. Por tanto, la explotación sexual la analiza como parte estructural del capitalismo. Sexismo, racismo y violación forman parte inseparable del sistema. Así como la autora señala, “la amenaza de violación, que es la cara más violenta del sexismo, continuará existiendo mientras la opresión global de las mujeres siga siendo un sostén esencial para el capitalismo”.

Mujeres, raza y clase de Angela B. Davis desarrolla en diferentes aspectos y de forma cronológica el sometimiento capitalista por razones sexistas, racistas y de clase. Comenzando desde la época de esclavitud en USA, desgrana la evolución del feminismo en diferentes vertientes y cómo las cuestiones raciales y de clase afectaron (y siguen afectando) al desarrollo de la lucha por la igualdad de la mujer. A lo largo de las diferentes épocas y temáticas, nos permite conocer a diversos referentes feministas que por un punto de vista colonialista y de creación de relato nos pueden ser más desconocidos,tales como Ella Reeve Bloot, Myrtilla Miner o Ida B. Wells. En este primer texto trataré de resumir la cuestión racial, cuestión que desarrollará a lo largo de todo el libro y que se irá relacionando con los otros temas claves: el sexismo y la violación como arma y el capitalismo como motor de las desigualdades y creador de conflictos.

El racismo lo aborda desde la esclavitud, momento que describe desde una óptica feminista tratando elementos como la violación o la propiedad de los cuerpos. Explica, con mayor profundidad y análisis, los inicios de dos luchas, el feminismo sufragista y el abolicionismo de la esclavitud y su unión inicial. Esta unificación fue enérgica en sus principios. Pronto figuras como las hermanas Grimke conectaron la esclavitud con la opresión femenina, con lo que se llamaba a las mujeres a hacer un rechazo público de la esclavitud creando asociaciones y conferencias en ese sentido. Pero esa unión que veía el abolicionismo de la esclavitud como una herramienta para conseguir los intereses sufragistas de las mujeres, se decantaría hacia una postura segregacionista y supremacista blanca. Las leyes, por puro interés estratégico capitalista de control del Sur, concedieron el voto a los varones negros y, como consecuencia, dejaron olvidadas las peticiones de sufragio femenino, llevando a las mujeres (blancas, de clase alta) a ver sus demandas reflejadas en demócratas como George Francis Train cuyo lema era “la mujer primero, el negro el último”.

Las mujeres privadas del voto azuzando con el más rabioso racismo, el capitalismo del norte avanzando hacia el sur y posturas que se volvieron más conformistas, como la de Douglas, funcionaron perfectamente para separar las luchas.¿Con qué fin? El peor esperado: mantener al hombre blanco como único elector. Tras la firma de la 14ª y 15ª enmienda que conceden el derecho a voto a todos los varones sin discriminación de raza, se impidió de diversas formas (leyes locales, agresiones físicas, papeletas diferentes que no cuentan) el voto negro en el sur, es decir, las mujeres se quedaron en una primera estancia sin poder votar y los hombres negros, por otras leyes, con la negación del mismo derecho.  

La abolición de la esclavitud no supuso para muchos un gran cambio en sus vidas: la gran mayoría seguía trabajando en las mismas tareas con sueldos insignificantes y largas jornadas de trabajo. Su tiempo de trabajo seguía siendo esclavo y sus derechos seguían pisoteados. El derecho a voto eliminado y la creación de leyes segregacionistas como la de Jim Crow, que prohibía los matrimonios mixtos y creaba vagones separados en el transporte público, son claros ejemplos del racismo institucionalizado, es decir, la segregación racial como norma, además de las agresiones físicas y sexuales que se continuaban dando como herencia directa del esclavismo y su mirada de propiedad hacia el otro.

Las leyes no fueron únicas en segregar: el racismo institucional hizo que la sociedad aceptara y normalizara rápidamente esta división. Hasta tal punto que los ex esclavos fueron denostados a los trabajos que realizaron tradicionalmente y el concepto de servicio fue asociado a los negros. “Los negros son criados y los criados son negros” era un pensamiento común. Y como detalle: hasta la II Guerra Mundial, no hubo un ingreso de población negra en el sector de la industria, con lo que hasta esa fecha se continuaron los roles esclavistas de servidumbre.

El racismo institucional y social es una cuestión que no ha menguado, pues se trata de  una pieza elaborada y crucial para mantener el sistema tal y como lo conocemos. Es muy fácil asociar comportamientos descritos en el libro con hechos racistas en la actualidad. No hay más que echar un vistazo a las actuaciones policiales donde se asesinan a negros desarmados; o la actuación institucional (y capitalista) en la catástrofe del Katrina de 2005. ¿Es un mal endémico que se puede eliminar sin analizar el sistema capitalista? ¿Sin tener en cuenta otras luchas y ver que éstas se generan desde la misma raíz? ¿El racismo está tan institucionalizado que no se tiene en cuenta en otras luchas? ¿Nuestra mirada es etnocentrista y colonialista? Preguntas que se generan tras la lectura y que debemos resolver si queremos acabar con el racismo.

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