Pedro Muñoz Hervás

Pedro Muñoz Hervás

Miércoles, 15 Noviembre 2017 15:21

Imos a Galiza. 4 propuestas atípicas.

Vamos a recordar parte de nuestra visita a Galiza. 21 días de sensaciones, recuerdos y miles de impresiones que nos destellan como un enorme faro que atrae nuestras mentes. Lo voy a hacer recordando 4 visitas -experiencias no tan típicas, que pueden compararse con otras que lo son más, pero que dan lugar a  vivencias más inesperadas. Antes de nada, es importante señalar que este artículo no dé la impresión de que los lugares más típicos dejan de ser una vivencia maravillosa, pero sí que hay lugares más modestos que sobrecogen y marcan tanto o más que éstos. 

El primer destino si queremos estar rodeados de mar en un paraíso natural es El Parque Natural de  O Carreirón en la Illa de Arousa. Muchas visitas recibe las Illas Cíes, y desde aquí sean señaladas como visita imprescindible, pero no te dejará tampoco indiferente la visita a O Carreirón. Déjate llevar por esos senderos, especialmente por el que rodea la parte sur de la isla, donde se encuentra este Parque Natural, y abre tu obturador sin miedo de saturar de luz e imágenes tus recuerdos.


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Camina entre árboles, asómate a cada playa virgen, a cada laguna de agua salada y descubre sitios que ubicarías  en otras latitudes. Aguas claras de tonos esmeraldas con sedosa arena blanca. Agua con reflejos dorados de  rayos de Sol que escapan entre nubes grisáceas. Silencio, Naturaleza  y escogida y reducida compañía. No os lo penséis y si vais a Galiza con ganas de visitar una isla apuntar tanto las Cíes como esta menos conocida maravilla que es O Carreirón en la parte sur de la Illa de Arousa.

Castro de BorneiroA Galiza también se puede ir con ganas de Historia, con inquietud sobre qué antepasados poblaron esta zona. Son numerosos  los castros que puedes visitar y no faltaron en nuestro viaje los más importantes como son los de Borneiro (Borneiro), Baroña (Porto do Son) y Santa Trega (A Guarda).Difícil de describir lo que se siente al ver plasmadas en la tierra las estructuras de las diferentes chozas o cabañas y vislumbrar los muros defensivos  y el carácter  de estos poblamientos. 


Dolmen de Dombate

 

 

 

 

 

En este caso mi propuesta es visitar el impresionante dolmen de Dombate en Cabaña de Bergantiños casualmente ubicado muy cerca del Castro de Borneiro que podemos ver en la anterior foto.  Los lugares  y rituales de enterramiento eran muy importantes para la cultura castreña y éste específicamente es denominado la catedral del megalitismo galego debido a sus grandes dimensiones, cuya cámara tiene 24 metros de diámetro y  1,80 de altura. Se ha de tener en cuenta que las pirámides de Giza en Egipto cuyos materiales pueden ser similares en peso y dimensiones  a las del dolmen de Dombate datan de 2500 a.c. Una inmensa estructura que se encuentra muy bien conservada y que está ubicada dentro del Centro de Interpretación que dota a la visita  de la posibilidad de sumergirte en la medida que tu desees en la historia de los antiguos pobladores de Galiza.

Un elemento que no  puede faltar en cualquier viaje que se haga por Galiza es la idea de enclave o paraje de origen místico. Muchas veces la pregunta de cómo podrá haberse formado tal lugar deja  su sitio al puro dejarse llevar por un entorno único que siempre recuerdas. Si piensas en un lugar así que parezca fabricado por la Naturaleza como muestra de su fuerza e imaginación, inmediatamente quieres visitar la Praia de As Catedrais. Un sitio magnífico esculpido en gigantes piedras y que debes visitar  pero que no es objeto de nuestra propuesta. Sí lo es Fragas do Eume un paraje de cuento, un decorado natural, una atmósfera húmeda, verde y vital. Un Parque Natural ubicado en el municipio de Pontedeume y que tiene por principal activo la biodiversidad que puede ofrecer las orillas de un río, en este caso, el  Eume.


Fragas do EumeUn paseo entre robles, abedules y castaños. Allí la naturaleza te acompaña ofreciéndote sombra con sus árboles, dándote a probar sus sabrosas castañas asilvestradas que se cuidan de ti en su llamativo forro puntiagudo verde, y haciéndote ver que todo fluye por el caudal de su río. Puedes perderte por sus senderos, cruzar su puente colgante para elegir la orilla que te sea más llamativa y sentirte observado o observador por otro animal que miras o te mira a veinte troncos de distancia. Por arriba alargados troncos y hojas mutando del verde al amarillo que al agitarse forman una especial marejada y por el suelo agua,  raíces, musgo, babosas, hojas marrones y esponjosa tierra negra.

Para acabar con las propuestas por cuarta y última podemos buscar una inolvidable puesta de Sol. Podemos y debemos vivirla en la atrayente y simbólica Fisterra pero volveré a proponer un sitio diferente que en nuestra mochilas de viaje paso a ser referente de playas únicas desde ese momento. Una puesta de Sol en la Praia da Lanzada (entre O Grove y Sanxenxo). Se ha de disponer de tiempo para disfrutar  y dejarte llevar por el ritmo de este anochecer sobre dos kilómetros de arenal a mar abierto.


Praia da lanzadaSe ha de querer ver de llegar miles de veces el mar a una orilla que te muestra su vida escondida entre conchas que enseñan sus patas y andurrean para ocultarse de nuevo. Múltiples cambios de luz que destellan sobre las crestas del mar y sobre la fina capa de sedosa agua que cubre los primeros metros de arena. Muchas estampas, según te ubiques puedes estar frente a las Cíes como también frente a la Illa de Sálvora, también puedes ver a niñxs que juegan haciendo marcas en la arena o alargados perros que irrumpen en la brisa en busca del juguete lanzado por el dueñx. La gente pasea de un lado a otro de la orilla escuchando lo que la Naturalez les quiera contar. Un atardecer en A Lanzada da para conversar, pasar frío y acurrucarse, para caminar entre gaviotas y descubrir la belleza de las algas pero, sobre todo, para bañarte en los últimos rayos del día que tras pasar por allí se te hará inolvidable.

Son cuatro propuestas, que son ocho. Unas más conocidas, otras no tanto, pero todas os llevarán a conocer Galiza en esas dimensiones que tanto atraen al viajerx.

Día 28. Después de sentirnos en ruta, viviéndolo todo en movimiento y acumulando sensaciones a manos llenas, no hay nada como tomarse un café sentados en un banco como uno más de la ciudad. Estamos en Belfast y frente al City Hall nos sonreímos, observamos y decidimos cómo tomarnos el día. En el  Visit Belfast nos proveemos de mapas y folletos y con ellos, y tras comprobar  previamente su posibilidad, fijamos nuestro primer objetivo en la visita de la Casa Consistorial de Belfast (City Hall). Entramos en el distribuidor  vemos su cúpula y la escalinata y recorremos sus pasillos donde nos impactan sus vidrieras conmemorativas.   Se muestran en ellas diferentes hitos históricos como la unión sindical y las huelgas pero hay una que por sus colores republicanos nos conmueve. Sí, en el ayuntamiento de Belfast encontramos lo que parece inverosímil en el Estado español: la conmemoración oficial a los que lucharon contra el franquismo. Sentimientos encontrados frente a la claridad de una vidriera y frente a las oscuridades de fosas sin reconocer.

Al salir del City Hall, comenzamos nuestra visita por el céntrico barrio de la catedral. Llegamos a Santa Ana frente a la que  encontramos la Plaza de los Escritores, un tanto descuidada pero con el atractivo de leer diferentes citas de libros sobre la ciudad de Belfast. En una esquina un monumento con flores frescas. Una nueva demostración de orgullo y veneración a los brigadistas internacionales que nos ayudaron contra la barbarie franquista. Decidimos entrar en la catedral y al abrir la puerta nos topamos con una gentil parroquiana con su correspondiente banda de comunidad religiosa que nos indica las posibilidades de visita. Amablemente nos muestra dónde podemos rezar si tenemos necesidad de ello sin tener que hacer ningún tipo de aportación. Declinamos su oferta y agradecemos su amabilidad pero ya nuestros descarados ojos han observado el interior del edificio y se han impactado con los pendones británicos y todo tipo de añadidos a la fe de la decoración de la iglesia. Fuera y frente a la inmensa aguja que sobresale de la cubierta de la catedral  hay un mural alegórico sobre la paz. Una persona recoge del suelo una maltrecha paloma herida por dos flechas que tienen simbología protestante y católica. Una clara referencia al poso religioso del conflicto norirlandés.

Conflicto Norirlandés

Paseamos por las calles, encontramos unas galerías de murales, varios pubs y restaurantes. Los murales tienen una temática cómica y diversa acorde con una zona de pintas de cerveza y conversaciones distendidas. Ponemos rumbo hacia la ribera del río Lagan y pasamos junto a la Albert Clock Tower, que con el paso del tiempo ha ido inclinándose. Antes de volver a pasar por aquí vamos en busca de una parroquia, la Seaman´s Presbiterian Church, una pequeña iglesia con elementos decorativos que recuerdan al mar y al oficio de la pesca. Es reseñable también algunas estructuras inspirados en los puentes de los canales venecianos. Es una lástima que estuviera cerrada a la visita porque su modestia y particularidades llamaban nuestra curiosidad.

De vuelta ya por la ribera del río nos asomamos a un pequeño muelle. Las vistas no son espectaculares ya que la acción humana y sus megaestructuras consiguen afear el entorno. Si consigues por medio de primeros planos extirpar tales estructuras, el entorno es apreciable pero cuesta eliminar tanto hormigón.

Llegamos a Big Fish, una escultura de un gran pescado que narra hitos de la ciudad  en sus escamas, baldosas impresas con recortes de periódicos. Lo alrededores son agradables, zonas ajardinadas con lugares para el descanso que te llaman a hacer un pequeño picnic y disfrutar del Sol. A este entorno propiciatorio no podía no unirse  una facilidad la “fat truck” que con su comida para llevar nos engancha y nos hace gozar de un sabroso y picante bocado.

Jardín Botánico BelfastDespués de cargarnos con el Sol nos vamos hasta Victoria Square donde hay un centro comercial monumental de arquitectura llamativa con espejos y cristales que juegan con lo que contiene el edificio. Para nosotrxs el valor añadido son sus baños públicos, el shopping no va con nosotrxs.

Hoy es un día de esos que merodeamos alrededor del río y ya de nuevo allí nos encontramos con el Belfast Waterfront, edificio de usos múltiples que cuenta con una ubicación vistosa pero cuya arquitectura exterior no es extravagante. Tal vez su punto fuerte sea la practicidad pero eso como visitantes no lo pudimos apreciar.

Callejeando en dirección al centro topamos con el The Crown Liquor Saloon. Es el establecimiento más antiguo que aún perdura en Belfast. Su fachada con columnas de capitel corintio junto con sus cristaleras estampadas y doradas ubican al que observa en otra época.

Nos apetece la tranquilidad de un parque con lo que iremos al Jardín Botánico. En el camino por el barrio de la Universidad afloran los edificios victorianos. Fisgoneando nos metemos en el edificio principal de la universidad  y damos con la visita de futuros alumnos que con sus padres escuchan lo bueno y maravilloso que tiene esta institución de la mano de sus anfitriones. Nosotrxs hemos entrado, y todo sea dicho, nadie nos dijo nada y puso mala cara aunque tal vez más de unx se preguntaría dónde van esos dos pero siempre de manera tan educada que no pudiéramos percibirlo. Después de la parafernalia y la gente emperifollada continuamos hasta el Jardín Botánico. Damos cuenta nada más entrar del Ulster Museum y echamos un vistazo a su horario para una posible visita otro día ya que estaba cerrado. Lo mismo nos ocurre con el Palm House, invernadero lleno de plantas y colores que prometemos visitar en los días que restan. Disfrutamos del parque, fuimos a la caza (foto) de un juguetón petirrojo, tocamos árboles y escuchamos sus silencios y sonidos. 

Ya recogido todo y como es costumbre nos regocijamos de lo vivido con unas pintas de cerveza siendo  lugar elegido el pub Five Points, un pub que es menos de diario pero muy entretenido. Desde un numeroso personal que siguiendo un escrupuloso ritual preparaba  los combinados, hasta una clientela donde un trilero y su compadre dejaban boquiabiertos a la pareja con la que compartían mesa. Sorpresas, sonrisas y rica cerveza para despedir el día.

Dia 29.  Té, tostadas y relajación son los desayunos a primera hora en un albergue. El ruido de última hora del día contrasta con el silencio que sólo de vez en cuando se rompe con puertas que se abren y se cierran. Después, un paseo tranquilo hasta el centro estando alerta de poder pillar un café para llevar. Llegamos a la Donegall Square frente al City Hall y allí cogemos uno de los llamativos autobuses de línea de dos plantas que nos llevará hasta la prisión de Crumlin Road. Frente a la prisión, el destartalado y ruinoso sanatorio de Crumlin. La prisión, ya cerrada, se mantiene como edificio para visitar. Nos hubiera gustado pero no somos partidarios de que un guía a modo alguacil nos vaya abriendo celdas y diciéndonos que ya se acabó nuestra hora de visita. 


ShankillBajamos hacia Shankill Road,  feudo del lealismo y del sentimiento probritánico. Entre murales y memoriales con un alto contenido ideológico se desarrolla un bullicioso  y agradable día a día. La gente se muestra viva y nos identifica pero a la vez nos ayuda en nuestra visita al ver  nuestro respeto a sus símbolos e ideas, pese a no compartirlos. Un señor nos agasaja con un regalo y nuestra mente prejuiciosa nos hace sacarle un “no money” para aceptarlo. Pese a encontrarnos con nuestra némesis para nada nos sentimos del todo incómodos. Caminando ya hacia la frontera de las ideas, hacia la otra orilla ideológica atravesamos una zona inhóspita antes de encontrarnos con el muro físico, con la segregación, el final y el principio de lo contenido. La zona de Falls Road al otro lado, una puerta y una carretera se abren y dejan traspasarnos a la zona neutral. Pasar por el resquicio de esa puerta, la idea del amurallamiento y de uso del cartel road close que encontramos a nuestro lado contiene un sentimiento afilado y desgarra.  

Muro BelfastPasamos por la zona neutral. Vemos sus murales en favor de la convivencia pero ya va siendo hora de dejar esa parte atrás y pasar por la segunda puerta que nos abre el camino hacia el otro lado. Una vez en Falls Road miramos a una acera y a otra buscando signos, símbolos. Nos encontramos con  el mural de Bobby Sands y sus palabras “nuestra venganza será la sonrisa de nuestros hijos”. Difícil no conmoverse ante este mural con tanto significado. Hemos cargado tantos sentimientos en tan pocas horas que necesitamos hablar delante de un café. Entramos en McCarrtanˋs, un pub irlandés donde esperamos encontrar algo de calor. Es día de derbi, Glasgow Rangers contra Celtic de Glasgow, y las camisetas y bufandas blanquiverdes arropan el local. Pedimos un café con leche y pese a no tener, el dueño nos invita a tomar asiento para ver qué puede hacer. Al rato llega con dos cafés en unos improvisados vasos y dos trozos de pastel. Nos pregunta de dónde somos y se alegra al saber de dónde venimos compartiéndolo con sus clientes habituales que igualmente se congratulan de nuestra presencia. Nos desea que disfrutemos del café y el pastel y de nuevo vuelve a su faena. Júbilo, sonrisas, miradas cruzadas, penalti y gol del Celtic. Es difícil reemprender la marcha al sentirse tan arropados y más al dar cuenta de que todo fue una invitación de bienvenida, de corazón, de fraternidad y de internacionalismo. Es aquí en Belfast donde reside la esencia y el sentimiento internacionalista y sus habitantes lo cuidan con esmero como hemos visto en varias muestras. Ésta es la más personal pero no podemos olvidarnos de sus memoriales en favor de la lucha de las Brigadas Internacionales contra el fascismo en España.  

Retomamos el camino retrocediendo hasta el mural de Bobby Sands. Allí vemos un cartel que indica que hay un museo republicano irlandés y sin pensarlo dos veces entramos. Justo antes de entrar hay un monumento a la lucha en retaguardia, se erige en honor  a quienes sustentaban la lucha, mayormente mujeres aunque también las hubo y habrá en primera línea. El museo está formado con recuerdos y  objetos  de los colección de una militante del IRA. Se puede entrar a una reproducción de su oscura, húmeda y fría celda. Ya en la parte de la exposición se ven insignias de diferentes colectivos afines, recortes de periódicos, armas, objetos de defensa activa y uniformes de diferentes grupos y rangos. Es un museo gratuito en el que cualquier donación es agradecida ya que ayuda a su mantenimiento y con ello se honra la memoria y lucha de la militante.  

Tras unos murales reivindicativos y la  visita a memoriales a los caídos en la lucha contra el intervencionismo británico ya tocaba nuestro primer fish & chips. Un picnic con riesgo de ser desapacible por el viento pero con banco en parque y todo.
Memorial Falls RoadDespués de nuestro breve pero agradable picnic caminamos por toda la larga Falls Road buscando todo lo que se nos quisiera mostrar sin descartar desvíos a callejuelas. Glorias a sus héroes y heroínas, a sus hitos históricos, reivindicaciones contra el intervencionismo desde Stormont, denuncia de la situación de lxs hasta hoy presxs politicxs, etc. Enormes cantidades de declaración de intenciones, de orgullo de pueblo y clase en un barrio cuyo día a día parece paciente y tranquilo. Ya en la otra punta de Falls Road cogemos un autobús que nos lleve cerca del albergue. Miramos a todos lados y de golpe no queda más remedio que apretar el botón rojo, nos bajamos y asombrados damos con otra amplia muestra de murales. Es la zona de confraternización internacionalista. En ella encontramos reivindicaciones zapatistas, recuerdos a la Chile de Allende, un homenaje a Fidel Castro, el posicionamiento a favor de la autodeterminación de Catalunya, la denuncia a la política de dispersión contra presxs políticxs vascxs, etc. Un día marcado por la libre expresión de ideas, por el acogimiento y la unión entre pueblos.

 Marchamos de Falls Road, esta vez sí,  con la sonrisa puesta, saciados de espíritu luchador y con energías para un futuro prometedor. Ahora nos toca reponer fuerzas y descansar piernas. Para celebrar el gran día, una cena en el albergue con una variedad de sidras de diferentes marcas y sabores.

Murales Belfast

Día 30. Bajas las escaleras de la litera, ducha rápida, tostadas tempranas con té, sonrisas y gozar del tiempo. Así suele ser nuestro ritual mañanero en un albergue. Hoy lo cumplimos antes de dirigirnos al llamado barrio del Titanic. En el camino, cruzando el río nos aborda un ciclista. Las conversaciones con gente de bici no pueden ser no amistosas y de nuevo esta vez se cumple. Tras la breve conversación somos conscientes de que de nuevo somos bienvenidos y de que la gente, como en cada lugar, discrepa del uso turístico fácil de cualquier hito histórico indicándonos que aprovechemos bien nuestra visita a esa zona y que no acabemos haciendo la típica visita al museo del Titanic dejando de lado los astilleros reales de Belfast. Es domingo y no perdonamos nuestro segundo desayuno. Que no falte un café y el probar dulces nuevos. Hoy le toca a un rico scon de frambuesa y una tarta de almendra.

Museo del TitanicSeguimos río abajo, a la desembocadura se le espera pero queda muy lejos. La anchura del Lagan nos engaña. Vemos la reconstrucción de un dique con barco de vapor antiguo y todo. Es parte de lo advertido pero es llamativo. Llegamos a la atracción turística, el imán del negocio y la pérdida de tiempo, el Museo del Titanic. Pasamos por su hall de entrada para husmear y decirle que no cuente con nosotrxs, los ruidos y la foto de bienvenida nos resulta inquietantemente familiar. El edificio es de Franz Gehry, no resalta en el entorno como el Guggenheim de Bilbo y salvo los. materiales utilizados no nos recuerda al concepto que tenemos del arquitecto. Una gran explanada trasera  donde se representa  a través de diferentes marcas la envergadura de la cubierta del barco completa la zona de explotación turística donde los grupos vociferan y empuñan sus paloselfies con su cara de foto. Al lado derecho podemos ver las gigantescas grúas del puerto de Belfast llamadas Sansón y Goliat. Parecen cercanas pero de nuevo las distancias no son lo que parecen. No queremos ceder en el empeño por llegar a la zona más puramente portuaria pero las ráfagas de viento nos retroceden los pasos. Finalmente sin desoír lo conversado con el ciclista debemos no cumplir nuestras intenciones.

Era la hora y en otro lado nos esperaba el St. George`s Market. Situado en el barrio céntrico de la ciudad, entramos en este mercado tradicional con productos de la zona , comida casera y  artesanía y en ocasiones, que suerte la nuestra, también con música en directo.  Sus banderitas triangulares de colores, el ambiente alegre y  su cuantiosa bebida y comida hacen de este mercado una auténtica verbena semanal.  En cada puesto buscamos cuál será nuestro recuerdo en el paladar y como no podía ser de otra manera es el queso quien se lleva de nuevo el premio. Un recuerdo para disfrutar en la mesa de casa.


St. George`s Market

Después de comer toca volver a reencontrarnos con el Jardín Botánico. En el camino percibimos una marcha y creyendo que es una hermandad universitaria o algo por el estilo, ya que estamos en ese barrio, nos encontramos con una hermandad orangista con sus bandas naranjas, su estandarte con la mano roja y sus tambores y flautas marcando el paso. " Marcha orangista BelfastExperiencia a vivir, siempre con respeto. La suerte nos tenía que hacer su último regalo antes de volver a Barcelona. Estas marchas las hemos visto numerosas veces por televisión y hemos escuchado como han sido motivo de auténticos y serios conflictos entre las comunidades católicas y protestantes y ahora lo hemos vivido in situ aunque esta vez sin ningún tipo de altercado, solo con nuestro respirar atónito y la eterna sombra de un coche policial.

Continuamos nuestra visita hacia el Jardín Botánico y  al Palm House,  un edificio invernadero donde disfrutamos de olores, colores y de muchas plantas  que no habíamos visto nunca, bajo una atmósfera cálida y húmeda. Miramos nuestro relojes y vemos la posibilidad de visitar el Ulster Museum. Era una visita descartada pero recordamos la recomendación  del chico de recepción del albergue y nos animamos a echar un vistazo. Es un museo total, con un auténtico marasmo de contenido de diferentes ramas de las ciencias naturales y humanas. Desde enormes reproducciones de animales hasta una momia en su sarcófago. Una visita muy entretenida en la que tuvimos la última toma de contacto institucional con el motivo  principal de nuestro viaje al Norte de Irlanda, el conocer de cerca realidades del conflicto norirlandés. La ciudad y su gente está cargada de signos por lo que hasta no despegar no dejaremos de percibir referencias sobre su historia.

Se acerca la despedida de este viaje trascendente, emocionante y vivo. Celebramos nuestra partida a Barcelona en Lavery`s. No nos queremos ir pero la satisfacción plena no entendería de sollozos y caras tristes junto a nuestras apreciadas pintas de cerveza.

Día 26. Haciendo rodar nuestras maletas nos dirigimos al aeropuerto de Derry para recoger nuestro coche de alquiler, con el que haremos una ruta muy esperada. Iremos de Derry a Belfast por la Causeway Coastal Route, una de las innumerables rutas paradisíacas que pueden realizarse. Primera parada en el día: Downhill Beach.

Mussenden Temple

Una playa extensa y vigorosa que da unas imágenes espectaculares. Es por ello que ha servido como localización en algunos metrajes de cine. Nos inundamos con su ruidoso oleaje, con sus vistosos acantilados y a nuestra izquierda la siguiente parada; el Mussenden TempleMussenden temple

Tras un intento fallido al haber llegado por el otro lado al recinto del templete, aparcamos el coche y pasamos por recepción donde amablemente nos informan sobre la visita. Bajamos por un camino con arboleda, subimos unas escaleras para encontrarnos con una especie de pequeño embalse y poco después ya podemos ver la línea de acantilado. En este paraje singular y con vista privilegiada al acantilado se encuentra el templete circular que sirvió de biblioteca. Un rincón para lecturas suculentas y reflexiones entre oleaje y viento. En el mismo recinto visitamos un mausoleo y unas antiguas dependencias donde se debe cerrar la puerta ante una posible invasión de esponjosas ovejas de cara negra. De ahí a Dunluce Castle, vistosas ruinas de una fortaleza ubicada en un enclave único. Situada en zona de acantilados tan próxima al mar que parte de la misma se derrumbó en una tormenta, te permite pasear por sus cimientos donde se pueden descubrir oquedades, cuevas y esa hierba tan característica de la costa irlandesa.

Dunluce Castle

 

Retomamos la carretera y tras hacer caso a nuestras anotaciones previas aparcamos el coche fuera del centro de interpretación de la Calzada de los Gigantes.  Por la Naturaleza no se debería pagar y menos aún montar  un tinglado turístico, por lo que escapamos de esa red  y nos encargamos de disfrutar el entorno con respeto y a coste cero. Pasamos caminando bajo un puente negro y moderno por el que dejamos atrás lo extirpable del lugar. Pese a su ambiente explotado, las audioguías y el torpe disfrute del turismo, la naturaleza te absorbe. Tras parajes de postal viene lo increíble, esas columnas basálticas exageradamente perfectas y talladas por accidente y agentes naturales. Caminamos boquiabiertos entre las tres calzadas. Nos dejamos llevar en la llamada Calzada Grande hacia el mar en busca de la otra orilla, la puerta de Escocia. El lugar te atrae, te abstrae. Tras un buen rato debemos proseguir la visita y ver el entorno desde otras perspectivas. Subimos a la parte más alta y la puerta que según la leyenda irlandesa construyó Finn queda diminuta y te hace sentir gigante. La sensación ya nos ha dejado huella y nunca podremos olvidar este increíble lugar donde preguntarse cómo se formó es digno de creencia en la fuerza de lo natural.  

Calzada de los Gigantes

Puerto de BallintoyVolvemos al coche con nuestras piernas cansadas pero alegres. Aparcamos en un pequeño cementerio de comunidad parroquial en Ballintoy. Bajamos a asomarnos al puerto. Es diminuto con piedras grises y verdosas con musgo. El Sol está cayendo y va dejando sus últimos rayos y una luz para recordar. Lugar para sosegarse, para picnics espontáneos en un coche mirando al mar, lugar de película de primeros planos. Esta noche dormimos en Ballycastle y al salir a tomar algo nos topamos con la CENA en O`Connors. Pedimos sin conocimiento y los camareros nos sonríen mientras nos ponen una montaña de deliciosa comida. Día 27. El ambiente despreocupado de Ballycastle te sosiega. Desayunamos al modo típico irlandés en la zona del puerto. Nuestro estómago aún recuerda ese pan de soda, ese té con leche y la ración de carne. Ponemos nuestras botas en la arena de la playa. Mirando al horizonte nuevos objetivos que alcanzar en próximos viajes: Escocia, Rathin Island… Pensativos, como animales apaciguados, volvemos al coche y, con rumbo a Carrick a Rede, disfrutamos de las vistas. Una vez allí, de nuevo, una senda nos sacia los sentidos. El aire se siente, la incertidumbre aflora. Ningún sitio queda para el vértigo.

Carrick a rede

Tras una escalera, un puente colgante a 25 metros del mar y las rocas. Sonrisa nerviosa, primeros pasos firmes, mirada al entorno, primer bote con ráfaga de viento y acto seguido manos firmes a las cuerdas. Al otro lado: un islote donde los pájaros se muestran, te fascinan, te inspiran. Vuelta atrás y nuevo paso por el puente. La inconsciencia te hace atrevido pero ves como se vuela un sombrero y prefieres disfrutar sin innovaciones.

Tras unos pocos kilómetros estamos en el Camino Real de The Dark Hedges. The Dark HedgesUna carretera perimetrada con una imponente plantación de hayedos que da al paraje un toque misterioso y fascinante.  Sitio de paso para muchos es para otros una parada y una reflexión obligatoria. 

En la pantalla del coche una nueva dirección: Waterfoot para retomar el camino por la costa. Los ojos miran y remiran a todos lados. Lo que ven es fantástico pero sabemos que aún puede haber mucho más. Aquí la Naturaleza está más libre y se muestra inmensa. Aún, con el estómago lleno de aquella cena y el magnífico desayuno decidimos continuar el camino hacia Belfast. En el camino vemos cañadas, serpenteando por curvas y toboganes con el coche, nos dejamos llevar por la línea que marca la costa. Pueblecitos con barandillas proirlandesas en unos y con banderas británicas en otros. Antes de llegar a Belfast nuestra última parada es Carrickfergus. Su castillo al lado del puerto nos muestra su pendón y una escultura de infantería inglesa carga su mosquetón ante la llegada del enemigo.

Hacemos los últimos kilómetros del viaje en coche. Dejamos atrás carreteras serpenteantes para encontrarnos con el  cotidiano tráfico de una ciudad como Belfast. Sensaciones encontradas: queremos dejar el coche pero sabemos que en un tiempo no volveremos a subir marchas con la izquierda y a girar en otra dirección en las rotondas. Nos hemos adaptado bien y hemos alucinado con lo que nos rodeaba mientras conducíamos. Dejamos el coche en el aeropuerto de Belfast y cogemos un tren que nos lleva a Botanic Avenue.  Salir y ver esa arquitectura bañada con colores, cambios de luz y grises nos adelanta que estaremos cómodos.

 

Día 23. Amanecemos entre aviones. Volamos con sensación de caminar. Llegamos al Aeropuerto Internacional de Belfast y, como estaba planificado, un autobús directo nos lleva al primer destino: Derry. Rodamos entre paisajes verdes y pequeños núcleos de población por la izquierda, primera cuenta de lo que vinimos a hacer, pero mirando a todos lados.

Después de ubicar nuestras ruidosas maletas y tras el primer bocado con sabor irlandés, comenzamos a encontrarnos con las sensaciones de Derry. De primeras llama nuestra atención el Guildhall con su cúspide verde y sus vidrieras y a pocos metros el río Foyle con el sinuoso Puente de la Paz. Allí tenemos la percepción clara de que el juego de luces será bestial. El sol se nos esconde entre nubes y baña desde la lámina de agua del río a los ladrillos reflectarios de los edificios. 

Después de asomarnos al agua volvemos a la plaza del Guildhall donde se encuentra una de las puertas principales de la zona entremurallas de Derry. Entramos y subimos para caminar por el perímetro de su muralla. En el paseo se ve perfectamente la estructura de la antigua ciudad con dos calles en cruz  con punto intermedio en la plaza The Diamond.

Durante el paseo el primer impacto es divisar el Free Derry Corner, sus murales y memoriales. El Bogside, epicentro histórico  del conflicto norirlandés, a la  vista, a la altura de nuestras manos. Es una sensación grandiosa.  Seguimos por la muralla y al rato nos choca ver los bordillos de las aceras formando la Union Jack, estamos frente al barrio de Fountain. Con el primer paseo ya hemos comprobado que hay necesidad del Tratado de Viernes Santo, pero que el conflicto se terminará bajo el respeto mutuo a los símbolos del bando contrario.

Comienza a picarnos el gusanillo de tomarnos la primera ronda en un pub irlandés y no pudimos tener más suerte que encontrarnos con el Sandinos Bar. Allí a más de 2000 kms de donde pasamos nuestro día a día encontramos la sensación de estar en casa. En Sandinos, entre música tradicional irlandesa, no podemos dejar de mirar las simbologías que son nuestra lucha; #No pasarán!! #Euskal presoak etxerat!! #Free, free, free Palistine!! #End british internment!! Es una gozada verse identificado en un lugar donde fruto del prejuicio podrías sentirte como ajeno ya que no es tu país. La mejor medicina contra estos reduccionismos absurdos es viajar, ya lo tenemos más que comprobado. Al Sandinos nos une mucho y tendremos la necesidad de volver en un futuro cuando acabe este viaje que no ha hecho nada más que empezar.

Día 24. El Sol nos pega en la cara desde la ventana de la habitación del albergue. El marasmo de sensaciones nos ha hecho sentir despiertos pese a dormir de maravilla. Comienza nuestro camino por el barrio del oeste, por el Bogside

Free Derry Museum - Rossville StreetNos encontramos con St. Eugene´s Cathedral. Sus aristas, su gran vidriera se adentran en el ojo del visitante, pero destaca las banderas que identifican a la comunidad de esta parroquia. Nos choca observar la bandera del Vaticano junto a la del obispado de Derry y de la provincia del Ulster, con su mano roja.

Bajamos la calle hasta encontrarnos con Rossville Street. Nuestro principal objetivo de visita en Derry entrando por nuestros sentidos. Visitamos el Museum of Free Derry . Más sensaciones: parece que estamos luchando contra la ocupación británica. Su lucha es nuestra lucha. Objetos requisados a las fuerzas especiales británicas que patrullaban la ciudad, el barrio que visitamos. La marcha de los Derechos Civiles, la crispación creciendo, el nerviosismo de un estado que ocupa ante un pueblo que no quiere ser ocupado. Golpes, chillidos, balas que agujerean camisas, que golpean la carne y asesinan la vida. El pueblo  resiste con artefactos caseros, con un ejercito para el pueblo que a veces, como cualquier acto violento, choca contra el espejo  y lo quiebra. El Bloody Sunday es un día de inocentes abatidos, de recuerdo, de lucha, pero también de victoria. La lectura de las conclusiones que la comisión de Westminster sacó sobre el Bloody Sunday, con las siguientes reparaciones a las victimas y la restitución de su inocencia, desgarra, aborda, emociona. Sensaciones vibrantes en un museo sencillo y único. 

Fountain Quarter en DerryAl salir de nuevo a Rossville Street nos asomamos a los murales que nos acercan a the troubles. Recordatorio de la Marcha pro Derechos Civiles, a la lucha y a la opresión con los murales que describen la Operación Motorman de los B-Specials del ejército británico. También son importantes el  memorial que recuerda a las victimas del Bloody Sunday y el que rememora la Huelga de hambre llevada a cabo por miembros del I.R.A. en prisión. Salimos del increíble barrio del Bogside con una enorme satisfacción pero con ganas de más Historia.

Por la tarde visitamos el otro lado, el opuesto ideológico, el barrio de Fountain. Sus aceras cuyos bordillos conforman los colores de la Union Jack, murales que rememoran la gloria del imperio británico y su flota invencible y algunas iniciales que vitorean a los grupos paramilitares lealistas conforman esta sencilla muestra del opuesto ideológico a sus vecinos proirlandeses. 

Tras merendar en nuestro abrevadero habitual en Derry dejamos las cientos de fotos del día en el albergue y decidimos volver al Bogside Inn: un pub irlandés con clientela habitual de pocos metros a la redonda donde la música proirlandesa y las conversaciones, junto a la cotidianeidad nos hace sonreír y estar en nuestra zona de confort.

Día 25. En el albergue ya empezamos a hacer nuestro rinconcito del día a día, pero da gusto dejar su puerta atrás cuando se va a explorar, a disparar nuestros ojos, a cargar la memoria para conversaciones futuras. Hoy hemos decidido gastar botas: llegaremos a St. Columb`s Park, no sin antes dejarnos ventear sobre el Puente de la Paz. El día está nublado, con ráfagas de viento y aguanieve. St. Columb`s Park

En el camino por el parque encontramos riachuelos, lugares de tranquilidad y ocio para los “derrienses”. Naturaleza, colores y agua son elementos perfectos para una caminata. Después de respirar sosiego, de reír ante las mal llamadas inclemencias del tiempo fuimos a visitar The Guildhall. Allí nos encontramos con una exposición sobre la Implantación en Derry. Una exposición que te permitía interactuar y donde dejamos nuestra opinión sobre el poblamiento efectuado por los ingleses sobre la ciudad. La mañana se estira como los días que estamos pasando aquí. Algo tendrá que ver estar alejados del psicópata día a día al que estamos sometidos normalmente. Visitamos la sencilla zona amurallada de la ciudad. Pasamos por The Diamond con su monumento central a los caídos en la I y II Guerra Mundial. Recorriendo calles salpicadas por arquitectura de la zona que nos emboba, entramos en Reflection`s Garden donde los colores, las formas y su inspirador silencio anima a saberse tranquilo. Antes de dejar la ciudadela de Derry hacemos una parada en el Craft VillagePenultima en Sandinos Bar en Derry (2) Sus callejuelas, su artesanía y la casa  con tejado de paja, de uso comunitario, nos dejan entrever los ambientes que se deben disfrutar los días con música en directo. Se acerca la despedida de Derry. Contentos por lo que vendrá pero aún más al recordar cada minuto en la ciudad, decidimos hacer una última visita a nuestro oasis de energía combativa, vamos a decir un hasta luego a Sandinos Bar.

 

 

Lunes, 15 Mayo 2017 16:40

Fira Literal 2017

Conferència inaugural de la fira Literal 2017

Fira Literal comenzó su tercera edición no con polémica, como algunxs quisieran, sino con muestras de fuerza, convicción y lucha. Las editoriales que la promueven no sólo componen libros por su valor estético o su sentido cultural más básico, sino como herramientas de transformación, como contenedores de ideas que transcienden y dan lugar al debate y a la creación de nuevas ideas. Ante las polémicas, los boicots, los disentimientos simplemente fuerza y trabajo. Fira Literal es un proyecto que dota de un potencial discursivo, creativo y combativo al panorama cultural de Sant Andreu y por ello, citando palabras de uno de los ponentes de la primera conferencia y presentación del libro  Seguimos adelante, "no hay tiempo para la desesperación en la derrota, para la euforia en la victoria, sólo hay tiempo para encontrar más herramientas de cambio". Así, se abrió la tercera edición de Fira Literal 2017 con la clara intención de mostrar y hacer sentir nuevas ideas transformadoras o como dice Ben Jaffe en el documental  Fermín Muguruza Nola? "tú nos enseñas tu mundo, nosotros el nuestro. Es una calle de doble sentido". 

La tercera edición de la Fira Literal,  ha llenado nuestro semillero como en las dos ocasiones anteriores. Nos ha sembrado ideas pero también fuerza para conseguir una posible germinación. En esta edición además de relajarnos entre libros y buena música nos hemos refortalecido con el discurso de Guy Standing y hemos gozado de la posibilidad de escuchar a una de las voces referentes de la lucha, Leila Khaled.  También  hemos disfrutado con la compañía Títeres desde abajo, y de diversas  ponencias y presentaciones de libros. Un verdadero ejercicio de exposición, discusión y comunitarismo.

Guy Standing a la Fira Literal 2017

Se podrían destacar muchas cosas y mostrar opiniones diversas sobre todo lo escuchado y vivido.  Destaco la inclusión del término 'precariado' como nuevo contingente de clase social desarrollado por Guy Standing. Desde mis conclusiones es una posible herramienta inclusista para aquellxs que abandonaron la autodefinición de obrerxs en un conato de superioridad  autoproclamándose clase media. No puedo estar más de acuerdo con la conclusión de Standing de que "vivimos  con una mente precarizada que no puede administrar libremente su tiempo" y donde la instauración de una renta básica incondicional tendría "mayor valor emancipatorio que monetario.

Por otro lado, hemos empatizado con la lucha de un pueblo huérfano de tierra tras la Nakba sionista en palabras de Leila Khaled. Nos hemos preguntado por las contrariedades revolucionarias. De cómo la lucha por la dignidad y en pro de recuperar la humanidad de un pueblo es legítima en diversos niveles.  Ya está bien de justificarnos  por todo cuando ellos nos señalan con sus manos sucias.

Leila Khaled a la Fira Literal 2017

En definitiva ha sido una oda a la libertad de expresión, teniendo un punto importante de legitimación de la misma en la representación de la obra La bruja y Don Cristóbal de la compañía Títeres desde abajo. En ella se nos narra la historia de una bruja que tiene que luchar cen busca de  la supervivencia contra tres poderes: la propiedad, la religión y el aparato represor estatal. Los autores se toparon con este último en su ridiculamente famosa representación para los carnavales de 2017 en Madrid dónde acabaron siendo participes de su propia historia. Quedó claro el apoyo de la opinión pública en ese momento con una ovación que supo a orgullo y dignidad.

Esta Fira Literal 2017 esperemos que sea un capítulo y referente para muchas más, que sirva de advertencia para aquellxs que en su lucha buscan un final de acomodamiento burgués (advertencia hecha por Standing en su  entrevista con Anna Gabriel), que sirva para dejar de esconderse y mostrarnos con orgullo tal como somos: inquietxs, radicales y subversivxs. Visca la Fira Literal!! Y que nuestro semillero haya germinado para la siguiente (11, 12 y 13 de Mayo de 2018).

Miércoles, 10 Mayo 2017 16:44

Z, la ciudad perdida.

 

No parece que sea la ciudad lo único que se halle perdido en esta película.  Su intento por señalar las controversias, los perjuicios,  en una palabra,  la prepotencia  occidental con su ominosa cultura científica ante lo desconocido, queda relegado en un marasmo de idas y vueltas, de caretos y diálogos absurdos. También es caer en un hegemónicocentrismo el pensar que estos dimes y diretes en la Ciencia y en la cultura predominante  han desaparecido.  Lo nuestro es lo mejor tanto si miras al pasado como si miras al de al lado.

Por otra parte, si volvemos al desarrollo  con sus vaivenes, sus ahora aquí y de pronto allá sin contar nada la película es horripilante.  El hilo argumental no abarca tantos años para montar este follón y tener esas prisas. Entramos buscando la ciudad Z y salimos totalmente perdidxs.

2

Miércoles, 10 Mayo 2017 16:04

Lady Macbeth o la búsqueda del no culpable.

 

Película oscura, incómoda y desconcertante. La sociedad pueril sonreirá en más de una ocasión fruto de los momentos incómodos. No sabemos cómo ha llegado a esto, pero el autor no deja títere con cabeza en su obra. Podríamos ponernos en favor de la que en un principio se nos mostraba víctima de un matrimonio concertado pero nada más lejos de la realidad. Katherine se esfuerza en ponernos en su contra. Todo sea dicho que en algunos momentos parece fruto de un discurso misógino del autor que nos llevaría a interpretar que la mujer está desquiciada. Debió controlarse eso a la hora de perfilar el personaje. Por otra parte no encontraremos al inocente en la familia aristócrata que decide comprar una tierra y una chica para el primogénito y así asegurar la descendencia. Ni tampoco aparece entre el servicio cabecigacho y chivato. Aún desconcierta más el no encontrarlo en un niño, pero su mirada y su hacer indicaban que junto a su madre merodeaban la carroña.

Podríamos haber estado ante una película de época típica, con un toque sanguinolento, con exceso en las pasiones pero nos hemos encontrado con una película  negra y por momentos tosca. No encontraremos a el/la inocente ni entre la historia ni en los créditos.

 

7

Martes, 28 Marzo 2017 15:58

El hombre de las mil caras

En la película se nos narran las peripecias de un sinvergüenza, Francisco Paesa. Se hace un acopio sobre hechos de su biografía pero, sobre todo, se centra en el supuesto intento de ocultación de los fondos públicos que Luis Roldán evadió de la Caja Pública y la posterior entrega de éste a las autoridades españolas en Bangkok en 1995. 

Contada desde un narrador personaje, en este caso un facilitador y amigo de Paesa interpretado con solvencia por un José Coronado sin extravagancias, la película mantiene un ritmo que nos sujeta a la historia. Una historia de personajes en segunda línea de visibilidad, de sucesos turbios de nuestro devenir político reciente desconocidos en profundidad por la opinión pública. Resulta recomendable para evaluar la importancia de activos impunes que mantienen ligazón directa con las instituciones y autoridades de nuestro estado de derecho. En definitiva, una película de “pillos” y “gamberretes” que mantienen su vida flamante a costa del tinglado que mantenemos con nuestro empeño y trabajo.

A nivel interpretativo , además de lo expresado anteriormente sobre el papel de José Coronado, es reseñable el casi siempre eficiente Eduard Fernández que interpreta a Francisco Paesa dándole ese tono turbio y de tejedor en la sombra de los acontecimientos. Sorprendente la crítica favorable a Carlos Santos en su papel del exdirector general de la Guardia Civil, Luis Roldán, donde intensifica en demasía las inseguridades del personaje pareciendo alejar la idea de que no lo hacía todo a conciencia. Cabe recordar que el tipo fue acusado  por numerosos delitos económicos y que fue director general de la Guardia Civil en la época que se realizó la denominada guerra sucia del Estado contra ETA.  Pero bueno, del trabajo de Carlos Santos  parece más importar que  engordó para hacer el papel y como de él mismo dice "Yo veo la película y digo: ¿Quién es ese tío calvo y gordo que aparece ahí?" Tan importante como para otorgarle el Goya de actor revelación. El mundo de los premios y de la Academia es muy de imagen y no parece que tenga que resaltar este fallo garrafal en la interpretación  y planteamiento del personaje que puede dar ideas equívocas sobre un hecho punible.

Por otro lado es destacable cómo su director, Alberto Rodríguez, nos muestra una historia con cuerpo y ritmo sostenible. No defrauda en este aspecto tras el nivel marcado en su película referente La Isla mínimaA pesar del mal planteamiento sobre el personaje de Roldán, la película parece contar de manera rigurosa los hechos acontecidos y permite al espectador crear una posición ante ellos pero cuidado, como en todo material cultural, con no caer en desactivar el espiritu crítico ante lo que se nos ofrece.

6

 

 

 

Martes, 21 Marzo 2017 12:06

Lion (A long way home)

En Lion  nos cuenta la vida de Saroo, un niño indio que se pierde en la agitada Calcuta con a penas 5 años de edad. Allí sobrevive hasta que finalmente es adoptado por una familia acomodada de Australia, donde  vive parte de su infancia y madurez. Pero esta vida de facilidades se ve alterada cuando Saroo comienza a tener recuerdos de su vida de niño que alimentan un sentimiento de culpabilidad entorno a la idea de sufrimiento que ocasionó su desaparición a su hermano Gudu y su madre. Saroo comienza una búsqueda de su pequeña aldea natal que, al no recordar su nombre, se vale de la aplicación Google Earth pero, sobre todo, del recuerdo del camino de vuelta a casa que recorría cada día en su niñez.

La película de Garth Davis nos cuena una historia muy repetida en la India, donde se calcula que hay unxs 80000 niñxs desaparecidxs al año. En este caso estamos ante la historia fácil de contar pero, lejos de ahondar en los hechos cómodos y felices la película, logra dar pinceladas sobre este problema. El guión esta basado en el libro autobiográfico A long way home de Saroo Bierley (2014) y es su montaje y lenguaje -mayormente visual y gestual- lo que nos sumerge en la intensa y desesperada búsqueda de la aldea india.

Cabe destacar en el terreno interpretativo el papel de Sunny Pawar (Saroo niño) que desde un principio nos engancha a la historia, consigue que empaticemos con el personaje y nos hace partícipes posteriormente del desasosiego de la búsqueda. La correcta interpretación de Dev Patel queda favorecida por el trabajo de Sunny Pawar y reforzada por los recuerdos del Saroo niño. Lion evoca a los recuerdos más primarios, a la necesidad de ser justo con el origen de uno mismo y a la esperanza de reparar los posibles daños causados.

 

7

Martes, 21 Marzo 2017 12:38

El guardián invisible.

Amaia, inspectora de la policía foral de Navarra, se enfrenta al hallazgo de un cadáver junto al río Batzan. Este caso acabará relacionando el presente y pasado de la inspectora con su pueblo natal, Elizondo.  La historia parte del encuentro de un cadáver de una menor en las orillas del río, la cual es hallada en una escena ritual que lo relaciona con otros asesinatos. La investigación del caso lleva a la inspectora Salazar a Elizondo, pueblo en el que nació y del que no guarda gratos recuerdos familiares. La historia intenta desarrollarse a partir de aquí, pero en muchos casos choca con la poca originalidad y la reiterada caída en pseudoatmósferas de tensión de pueblo aislado.

Fernando González Molina, en un intento de hacernos navegar dentro de una atmósfera tensa y agobiante, sólo consigue meternos en un batiburrillo de emociones, historias entre místicas y supersticiosas y un caso de asesinatos en serie que no puede contener la atmósfera que debería corresponder a la película. A una historia frágil, se le une un ritmo inestable que durante la película produce bajos y una coral de actores secundarios con escaso oficio cinematográfico: son numerosas las veces que durante las interpelaciones se produce la pausa y posterior enfatización típica de una  malentendida interpretación teatral.

Pese a todo no es una  película que te deje atormentadx y en algunos momentos llega a ser entretenida. Te sugiere leer la obra de mismo título de Dolores Redondo sobre cuya historia versa el film. ¿Será una mala adaptación?

 

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