Domingo, 16 Septiembre 2018 10:23

Sociedad remasterizada

Escrito por

Podríamos haber escrito sobre la ignominiosa venta de armas a Arabia Saudí o sobre el intento de traición de un gobierno que parece no interpretar lo que le están pidiendo en las calles. Podríamos hablar de otros temas que, de primeras, nos parecen que tienen mayor profundidad o que nos afectan más directamente como población. Sin embargo, hoy vamos a hablar de másters, de titulitis y meritocracia, de educación reglada y de la defensa de la educación pública.
El tema de los másters concedidos por una especie de clientelismo corrupto, por un favoritismo muy cercano a “se lo han dado con un jamón”, prácticas franquistas que creíamos reservadas a la educación privada (de pijos, católica, del opus dei), nos revela dos elementos claves en los que profundizar más allá del hecho delictivo que podría implicar: la necesidad de demostrar a base de títulos tu preparación y la venta a manos de empresas privadas (llámase institutos dentro de la universidad pública, llámase control a través de créditos) de una institución pública, la educación, que ya hacía aguas en sus planteamientos de escuela reglada, cuadriculada y vacía de contenidos y pensamiento crítico.
La mestra ZooLa falsa meritocracia que otorgan los títulos vacíos, donde se valora un papel más que el conocimiento que tenga la persona, hace que el “conocimiento” se convierta en mercadería al servicio de un capitalismo que se aprovecha de todos los resquicios: a la clase trabajadora la aboca a una deuda (económica y crítica de clase) para luego expulsarla de nuevo a lugares de trabajo precarizados, en muchas ocasiones sin especialización, o a la emprendeduría atomista; a la élite, la eleva a través de jugadas maestras con unos pass políticos o económicos favorables; al conocimiento popular lo lleva al ridículo, al conocimiento crítico, al ostracismo; favorece la especulación y el mercado y dice lo que es ideal estudiar para que encajes en su engranaje. Cuando el conocimiento se queda en un papel es muy fácil traficar con él. Es una simple transacción. Es una venta, como la de armas, que se paga con favores reservados a unos pocos. Mucha gente hemos visto que volvía a sacar sus reivindicaciones en contra del Plan de Bolonia. No decimos que no sea un elemento que favorezca (pues aumenta descaradamente la brecha educacional y crea un burbuja de títulos que se venden bien caros y que no sirven para mucho), pero debemos, como clase, analizar más en profundidad cómo está compuesta la educación, cuál es su finalidad, qué es lo que significan esa creación de títulos o cómo se escogen los contenidos.Si no lo analizamos desde la posición de “lo personal es político” estamos perdidxs.
No obstante, señalar como tarea principal, como deuda hacia el futuro, la recuperación y conquista de la educación pública, de calidad y variada, crítica y plurulingüe, pluricultural e inclusiva. La creación de una educación crítica y de pensamiento, de análisis y combativa, de transformación social que no quede en manos de empresas privadas ni de comunidades educativas cerradas y disputadas por partidos políticos y mercados especulativos.
La mestra de Zoo va en esta línea y refleja esta posición crítica y “valenta” que debemos recuperar.

Artículos relacionados (por etiqueta)

Medios

Más en esta categoría: « Ante el fascismo, a galopar
Aquí comienza tu camino a la jungla. Inscríbete a nuestra newsletter.
Please wait
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
Más información De acuerdo