Jueves, 26 Julio 2018 04:18

Leila Khaled. Dignidad y lucha.

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"No dejé Haifa por voluntad. La decisión no fue tomada por mi familia sino por una gente que tendría que haber sabido lo que hacía, una raza cazada y perseguida que a su vez se convirtieron en perseguidores míos y en cazadores de mis hermanos"

Leila Khaled se convirtió en refugiada con 4 años. El 13 de Abril de 1948 su ciudad natal, Haifa, fue ocupada por Israel y a día de hoy ni ella ni su familia han podido retornar a su casa. Así comienza la vida para la luchadora Khaled con una situación política convulsa muy cercana que la convierte a ella y a miles de personas de su entorno en desplazadas, en exiliadas sin elección. Su contexto cotidiano podría decirse que genera una implicación política forzosa pero el compromismo y los anhelos de revertir las injusticias hacen de la lucha de esta guerrillera revolucionaria una decisión, una determinación propia exenta de implicaciones obligadas. 

Leila Khaled (2)Este detallado libro autobiográfico, Leila Khaled, el meu poble viurà, editado por Tigre de Paper, nos acerca a un conflicto que se perpetúa en el tiempo y  a uno de los que más repercusión está teniendo en la actualidad sobre las vidas humanas por el gran número de asesinadxs, desplazadxs, encarceladxs, torturadxs, etc. En él, Leila Khaled nos hace un análisis de los hechos políticos acontecidos desde abril de 1948 cuando se produce la Nakba, el éxodo forzoso de millares de palestinos como consecuencia de la creación del estado de Israel, hasta  la inacción de los gobiernos árabes durante la denominada Guerra de desgaste en septiembre de 1970. Un libro completo que recoge experiencias en primera persona, hechos y realidades de la situación geopolítica  explicados de manera detallada donde se nos da un perfil de la posición de cada agente que toma parte del conflicto, tanto  internacional como interno, relacionándolos con su objetivo individual, con sus propios intereses. El libro, por lo tanto, tiene un papel esclarecedor en los posicionamientos del conflicto y señala tanto los intereses de los diferentes actores de la comunidad internacional por el control geopolítico como el colaboracionismo de los gobiernos árabes, especialmente el saudí y el jordano, actores necesarios para desactivar en un primer momento el panarabismo de Nasser y para controlar la resistencia que el Frente Popular de Liberación Palestino pueda ejercer ante las agresiones y los asentamientos ilegales israelís. 

A través de la lectura de su biografía encontramos diferentes experiencias en primera persona que ayudan a comprender sus prácticas pero también a saber cuál fue  el proceso de percepción y formación del discurso comprometido de Leila. Por ejemplo, vemos como ya desde los nueve años Leila Khaled comenzó su camino hacia un compromiso político más directo: comprendió cuáles eran los límites de la caridad internacional en su experiencia con el campo de refugiados de Sour donde también sufrió la primera pérdida de un compañero de batalla con tan sólo 13 años. Así podemos ver un contínuo proceso de aprendizaje donde relega posiciones dogmáticas y cerradas centrando como enemigo de su pueblo no a otro pueblo, el judío, sino al sionismo e incluso al tradicionalismo árabe. Su brillante análisis crítico, no sólo del conflicto árabe-israelí sino también de la sociedad de la que forma parte, le hace denunciar  la opresión a la que es sometida la mujer árabe palestina en sus diferentes grados, oprimida por su clase y su sexo en común al mundo pero también por su nacionalidad y por el tradicionalismo de la sociedad árabe. Dicha capacidad de análisis  también le hace ver soluciones o posibilidades donde otras personas verían una simple derrota como sucede en su concepción de  la conquista israelí sobre Palestina: 

"El valor de la conquista Palestina por parte del imperialismo y el sionismo es que a algunos nos forzó a reexaminar los fundamentos de la sociedad por nuestra cuenta. Descubrimos  que nuestra sociedad estaba podrida: era tradicionalista, no progresista. Por lo tanto, la derrota era nuestra salvación, el medio de renovación y regeneración. Ahora el objetivo no es la restauración, sino la construcción de una nueva república socialista que englobe la totalidad del mundo árabe"

Una visión en el horizonte que le ha hecho perpetrar una lucha decidida con acciones, minuciosamente detalladas en el libro, de alta responsabilidad y de grave riesgo como el secuestro de dos aviones cuya única victima mortal fue uno de sus compañeros, pero sobre todo  a resistirse a la idea de que la justicia no vuelva a su pueblo y no puedan recuperar su vida e historia. Una concepción del mundo optimista, firme y valiente que no entierra su objetivo principal con falsas justificaciones que busquen la autocomplacencia. En el libro encontraremos su empeño, su coraje y su autocrítica que le  ofrecen siempre salidas ante una lucha desigual y nos enseñan a no rendirnos ante las causas que creamos justas. 

 

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Leila Khaled. El meu poble viurà. Ficha
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